Vicente Padilla, mientras hacía estragos en beneficio del Chinandega, equipo con el que comenzó a proyectarse. LA PRENSA/LORIO.

Padilla, el orgullo de Nicaragua

Se sorpende sobre los rumores de haber montado un burro para ir al try-out con Arizona “Mi sueño era hacer un equipo en el barrio; luego mi meta era estar en el equipo de Chinandega”, afirmó Padilla. “Cuando llegué, pensé entonces en estar en un equipo nacional nicaragüense. Cuando llegué al equipo, quise ser firmado […]

  • Se sorpende sobre los rumores de
    haber montado un burro para ir
    al try-out con Arizona
  • “Mi sueño era hacer un equipo en el barrio; luego mi meta era estar en el equipo de Chinandega”, afirmó Padilla. “Cuando llegué, pensé entonces en estar en un equipo nacional nicaragüense. Cuando llegué al equipo, quise ser firmado para jugar profesionalmente

MILTON JAMAILBASEBALL AMERICA

(Traducción: Ivett Cruz).- Cuando los Diamonbacks completaron la barrida de tres juegos de los Astros a principios de julio, donde se observaron muy buenas ejecuciones en picheo de Byung-Hyun Kim, Gerardo Guzmán y Vicente Padilla, el manager de los Astros, Larry Dierker, se sintió confundido. ¿Dónde han conseguido los Diamonbacks, estos pítcheres?

“No sé si tienen un scout oculto detrás de cada receptor en todo el mundo, pero parece como si lo fuera”, dijo. Dierker no está solo. La mayoría de los fanáticos en los Estados Unidos no saben mucho de los tres pítcheres, pero en Corea y en la República Dominica, los logros de Kim y Guzmán son reportados con detalles. En Nicaragua, Padilla es un héroe nacional.

“La gente de Nicaragua sigue mi proceso y mi familia está consciente de lo que hago”, expresó Padilla, un beisbolero derecho de 22 años de edad. No hay duda de que ellos están conscientes ahora de que él fue una pieza clave en el negocio con los Filis que envió a Curt Schilling a Arizona. Por eso, desde ahora, los fanáticos de Nicaragua lo seguirán en Filadelfia.

En realidad, lo siguiente es declaración exageradamente modesta. “Toda alma viviente en Nicaragua sabe todo lo que hace Padilla”, dice René Cárdenas, un periodista nicaragüense residente en Houston que escribe para LA PRENSA, el periódico de mayor circulación en Nicaragua y quien ha sido exaltado al Salón de la Fama del béisbol nicaragüense. Su abuelo, Adan Cárdenas, fue el fundador del primer equipo en el país, el Club de Béisbol de Managua, en 1891, además de ser el presidente del país.

El béisbol llegó a Nicaragua a finales de los ´80 por estudiantes locales que regresaron de sus estudios en Estados Unidos y desde entonces, ha sido el deporte nacional. “El béisbol es todavía el rey”, dice Cárdenas. “Todo nicaragüense, jugador de este deporte, sueña con llegar a ser un jugador de la liga mayor”, agrega el periodista.

Bueno, quizás no todos los jugadores. Padilla comenzó a jugar béisbol cuando tenía 14 años en su tierra natal de Chinandega, una ciudad de unos 100,000 habitantes, cerca de 150 kilómetros al occidente de la ciudad capital. Dice que era difícil, incluso, imaginar jugar en las ligas mayores. Por ello, se concentró en alcanzar metas más asequibles.

“Mi sueño era hacer un equipo en el barrio; luego mi meta era estar en el equipo de Chinandega”, afirmó Padilla. “Cuando llegué, pensé entonces en estar en un equipo nacional nicaragüense. Cuando llegué al equipo, quise ser firmado para jugar profesionalmente. Una vez se me dio la oportunidad, era asunto de trabajar duro para llegar a las Ligas Mayores. Poco a poco lo he logrado. Ahora estoy en las Grandes Ligas”.

Padilla es el séptimo jugador nicaragüense que llega a las ligas mayores. En 1997, tuvo la oportunidad de trabajar con Denis Martínez, el primero y más famoso jugador de su país en las Ligas Mayores, quien ayudaba a entrenar al equipo nacional nicaragüense. Además de darle las claves de pitcheo a Padilla, Martínez fue el primero en decirle que tenía el talento para tener éxito en las ligas mayores.

A medida que Padilla viajaba con el equipo nicaragüense a las competencias internacionales, comenzó a ser notado por los scouts en Venezuela. En el verano de 1998, un explorador de los Diamonbacks en ese país lo vio y alertó al Junior Noboa, el director de scouts internacionales de Arizona. “Junior vino y me vio. Yo estaba jugando bien y me contrató”, dijo Padilla, quien firmó un contrato con los Diamonbacks en agosto de 1998.

Padilla se ríe cuando le preguntan sobre los rumores de que él montó un burro para llegar al try-out (campo de prueba). “Eso es una locura, el try-out ni siquiera fue en Nicaragua, fue en un torneo en Venezuela”, expresó. “Y lo que es más importante”, agrega, “en Chinandega, mi ciudad natal, el medio de movilización más común es en vehículo, en bus”.

En la primavera de 1999, Padilla comenzó su ascenso en el béisbol en los Estados Unidos. No hablaba inglés ni tenía amigos en ese país. Pero a medida que hizo los cambios para adaptarse a su nueva residencia, también hizo una rápida transición a un nivel más alto en su carrera del béisbol.

Mientras su lanzamiento rápido alcanzó las 91 millas en Nicaragua, empezó a lograr las 95 en la temporada pasada. Comenzó la temporada en la Clase A del High Desert; fue promovido a la Triple A, al Tucson, después de nueve inicios y terminó la temporada en las Grandes Ligas. El año lo cerró con un récord en la liga menor de 11-5-3.74.

“El año pasado estábamos en una situación en la cual necesitábamos ayuda y quizás él no debió haberse ido de acá”, dijo el entrenador de pitcheo, Mark Connor. “Este año, veo cambios de la noche a la mañana entre lo que vi el año pasado y lo que estoy viendo ahora. Ahora tiene mucha más confianza. Es mucho más tenaz en el estadio. Desafía a los bateadores y cree que su juego es lo suficiente bueno y lo es. Es muy competente”, añadió.

“Él ha aprendido a manejar dos grandes envíos. El slider y sinker. Y él alcanza cualquier parte de 90 a 97 millas por hora. Ha significado todo un símbolo para nuestros seguidores. Ha estado haciendo un destacado trabajo y cuando se aparece, nos sentimos bien de que vaya a cerrar el equipo, que él ha hecho”. Los Filis esperan que el éxito le acompañe siempre. Padilla tenía un récord de 2-1 y 2.31 en 35 innings en las Grandes Ligas para los Diamonbacks esta temporada.

Padilla no le teme a nada ni a nadie cuando está en el estadio. Por eso, no tendrá miedo de su nueva situación. “Sólo necesitas lanzar la pelota sobre la zona y ver lo qué pasa”, dijo. “Estoy realmente orgulloso de ser otro nicaragüense en las Grandes Ligas”, finalizó.   

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