Ese cambio nos alegra

EDGARD RODRIGUEZ [email protected] Después de sorprendernos con su meteórica velocidad para ambientarse en Grandes Ligas, Vicente Padilla ha demostrado disponer de las herramientas necesarias como para responder ante mayores exigencias. Y sobre esa perspectiva, es adquirido por los Filis, quienes proyectan convertirlo en su cerrador estelar algo que no tienen desde los días de Mitch […]

EDGARD RODRIGUEZ [email protected]

Después de sorprendernos con su meteórica velocidad para ambientarse en Grandes Ligas, Vicente Padilla ha demostrado disponer de las herramientas necesarias como para responder ante mayores exigencias.

Y sobre esa perspectiva, es adquirido por los Filis, quienes proyectan convertirlo en su cerrador estelar algo que no tienen desde los días de Mitch Williams, el eléctrico zurdo conocido también como “cosa salvaje”.

Pero aún con la excitación que nos provoca el impacto de Vicente, lo lamentable es que ha estado inmerso en una temporada de enorme utilidad, en la que no obstante, ha quedado inédito en cuanto al reconocimiento.

Eso sería una constante, de no ser por la transacción que ahora se ha consumado y que envía a Curt Schilling a Arizona. Por la naturaleza del rol que desempeñaba, el nicaragüense estaba condenado al anonimato.

Padilla entraba a ablandar al adversario, a preparar el terreno, pero quien se llevaba el crédito era el cerrador. Normalmente actuaba en situaciones que aunque difíciles no le permitían optar a una decisión. Ahora no.

En Filadelfia será el rematador, lo cual para muchos es demasiado responsabilidad, pero se puede dudar de la capacidad de Padilla con las demostraciones realizadas?..

El riesgo es algo con lo que está familiarizado.

Arizona ha hecho un buen movimiento. Nadie sabe si el futuro llegará. Se trata de vivir el momento. Ellos necesitan amarrar el título de división ahora. Y Schilling puede ser la diferencia. En el béisbol hay que ganar hoy. Mañana puede llover.

Ahora, Filadelfia no será propiamente un ambiente raro si consideramos que se va con dos compañeros bien próximos como Omar Daal y Nelson Figueroa. Y aunque no vaya al play offs, podrá hacerse un nombre y luego recoger los frutos.

Como “preparador” se pasa inadvertido. Es quizá el rol más injusto en el béisbol. Y en los Filis debe comenzar su verdadera proyección hacia la grandeza, justo para lo que ha demostrado disponer de los recursos.  

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