HUGO HOLMANN CH. [email protected]
Eran las 9:15 de la mañana, el XTA-Sea II se encontraba troleando a 30 millas de San Juan del Sur en las aguas de Murciélago, contemplando y escuchando por el radio de casi todas las embarcaciones participantes del VIII Torneo de Pesca San Juan del Sur 2000, una gran actividad de piques de Dorados, Pez Velas, y Atunes.
El bote llevaba troleando entre otras carnadas, un bonito vivo de unas 6 libras en la cuerda de una caña Penn International 50. De repente, un Marlin negro de gran tamaño atacó directamente al bonito, en fracción de segundos lo agarró eufórico, se sintió un fuerte jalón y se escuchó el chirrido del carrete.
Los pescadores saltaron de sus asientos y se escuchó el grito de “¡Marlin! ¡Marlin!”.
En el primer asalto que dio el pez se sacudió la carnada, la que fue lanzada como a 15 varas a un lado. En este momento el legendario pescador Dr. Carlos Bonilla, mejor conocido entre sus múltiples amistades como “Chichón”, pensó que lo había perdido y dijo un poco desconsolado “qué lástima que se me fue”. Pero inmediatamente reaccionó y dejó libre el carrete para que la carnada se quedara en el lugar donde el Marlin la había lanzado.
El atún que continuaba vivo se profundizó asustado y como 10 segundos después Bonilla sintió de nuevo un fuerte jalón. Esta vez, el Marlin se había tragado el atún y el anzuelo que éste llevaba se le clavó profundo dentro de la boca. Allí el pez comenzó al mismo tiempo a desplazarse a una velocidad impresionante y a saltar desesperado, jalando como 300 yardas de cuerda de un solo tirón.
La pelea había comenzado y el XTA-Sea II comenzó a retroceder para recuperar la línea. El animal volvió a brincar y a salir fuera del agua haciendo esfuerzos para zafarse del anzuelo, pero lo tenía bien pegado. El pescado quedó como aturdido y por un momento “Chichón” pensó que lo iba a poder sacar rápidamente.
El pez se profundizó manteniéndose en un estire y encoge por espacio de dos horas y media. Al ver que no cedía nada, Bonilla pidió al capitán que comenzaran a girar alrededor del pez, ejerciendo al mismo tiempo la máxima presión permisible de la cuerda en el carrete, para sacarlo a la superficie. Le dieron aproximadamente 40 vueltas y aún así el pez no salía, más bien buscaba cómo irse al fondo, profundizándose en los 500 pies de las aguas del lugar.
El capitán opinó que presionaran y halaran al animal en la dirección adonde se dirigía, aplicando la tensión máxima del carrete para ver si salía, pero también esta medida resultó infructuosa.
A estas alturas, ya habían transcurrido tres horas de pelea y tanto el pescador como el pez estaban cansados. “Nunca me imaginé que iba a tener que pelear tres horas y media más con él”, dijo Bonilla. El capitán al ver que el pez seguía buscando la profundidad del océano, dijo que éste se quería matar estrellándose contra el fondo, como es costumbre de estos peces en algunas ocasiones, ya que los que pueden ser sacados a flote como peso muerto salen con la boca llena de arena.
Como a las tres y media de la tarde, Bonilla sintió que el pez estaba cediendo, por lo que podía recuperarle más cuerda y sacarlo de lo profundo. Así poco a poco y con un gran esfuerzo bajo el sol de la tarde el pez fue saliendo hacia la superficie. “Cuando vi la doble línea y el leader, sentí una enorme alegría, pues también podíamos ver el enorme Marlin a unos 30 pies de profundidad”, dijo.
Poco tiempo después, ya el pez se había rendido y prácticamente muerto de cansancio, fue acercado al bote y de un certero golpe fue ensartado con el bichero y asegurado al yate para posteriormente ponerlo sobre la plataforma trasera del bote.
Después de haberle tomado más de 6 horas y media, Bonilla finalmente relató “comencé a reflexionar del gran regalo que me había brindado la naturaleza y le di gracias a Dios”. El haber pescado este enorme Marlin que oficialmente pesó 653 libras representó para el Dr. Carlos Bonilla, dos trofeos, el de categoría Marlin del Torneo de Pesca San Juan del Sur 2000 y la Copa Don F. Alfredo Pellas, máximo premio otorgado al pescador que acumula mayor cantidad de puntos.
Estos dos premios son los mayores galardones a que todo pescador pueda llegar a aspirar, y año con año, durante esta época en los últimos ocho años, ha sido la ilusión de los casi 50 pescadores participantes en unas 15 lanchas. Esta vez, las ilusiones de “Chichón” se hicieron realidad.