Machado apoyándose en la reiteración de sus rectos de derecha y la combinación de izquierdas, trabajó con relativa tranquilidad ampliando la diferencia en puntos.

Yambito derrotado

El púgil se desplomó en la butaca, hundió la cabeza en su pecho, y , bañado en sangre, consciente de haber fallado, lloró Yambito lució como un boxeador sin plan, sin capacidad para improvisar, y sin bravura EDGARD TIJERINO M. [email protected] DESDE MIAMI.- El venezolano Félix Machado ofreció una clase de “toreo” en el cuadrilátero […]

  • El púgil se desplomó en la butaca, hundió la cabeza en su pecho, y , bañado en sangre, consciente de haber fallado, lloró
  • Yambito lució como un boxeador sin plan, sin capacidad para improvisar, y sin bravura

EDGARD TIJERINO M. [email protected]

DESDE MIAMI.- El venezolano Félix Machado ofreció una clase de “toreo” en el cuadrilátero de la American Arena, y Julio “Yambito” Gamboa, perdiendo orejas y rabo, vio frustrarse por cuarta ocasión la posibilidad de coronarse Campeón Mundial.

Las imágenes del inicio del round 12, lo decían todo: Machado, pese al hematoma que mostraba en su pómulo derecho, estaba físicamente tan entero como en el primer asalto, apegado a un eficiente plan desarticulador, en tanto “Yambito”, parecía estar saliendo de entre los escombros de una ciudad bombardeada… No era necesario pedirle las tarjetas a los jurados, frente a una diferencia tan claramente perceptible, como la que puede producirse entre la luz solar y una noche con eclipse de luna… Machado se coronó sin dar margen a la menor discusión.

¿Cómo fue posible que el pinolero luciera tan desorientado en la que debería haber sido su gran noche?…¿Dónde diablos se perdieron los planos de lo que tenía que ensayarse frente a un púgil con 12 asaltos previos de conocimiento?… Por Dios, no creía lo que estaba escuchando cuando me dijo en el camerino, que ni siquiera sabía en qué round se encontraba… ¿En qué sitio dejó olvidada la cabeza Yambito o la esquina se quedó sin baterías?

Para los que archivan cómputos, el juez Rich Green dio 119-109, Jay Kasses lo mismo y Peter Trematerra 120-108.

Observar en el camerino la brutal inflamación del rostro del Yambito, me hizo doblar las rodillas, botar la libreta y llevarme las dos manos a la cabeza… Estaba destruido por fuera y por dentro, como si su alma hubiera escapado de repente y se hubiera quedado con sólo unas gotas de sangre…Tres personajes saliendo de la Mansión Siniestra, eso parecían Mario Arce, Escorche y Yambito…El púgil se desplomó en la butaca, hundió la cabeza en su pecho, y, bañado en sangre, consciente de haber fallado, lloró.

Dominar retrocediendo, esa fue la estrategia de Machado realizada con sencilla efectividad…”No tiene golpe para preocuparme”, me dijo la noche anterior en el lobby del Hotel, y consideré que el venezolano estaba alardeando, pero no era así, lo vi trabajar con la confianza de quien sabe, puede absorber lo suficiente para concentrarse en contragolpear.

Round que moría, hacía nacer otro igual…Claro, fue decisivo lo temprano de los cortes. Desde el segundo round, Yambito comenzó a sangrar cuando una izquierda aterrizó en el costado de su ojo derecho… Desde ese momento, lo que más se necesitaba en la esquina del nica, era un “cirujano” tipo Angelo Dundee.

Como una cruel ironía, en el quinto asalto, el mejor de Yambito, un choque de cabezas provocó un corte escalofriante en la parte superior derecha, y más adelante, se abrió tambien su pómulo izquierdo.

Machado, como indicaba la lógica elemental, apoyándose en la reiteración de sus rectos de derecha y la combinación de izquierdas, trabajó con relativa tranquilidad ampliando la diferencia en puntos.

A medida que la pelea avanzaba, era menor la necesidad del venezolano de tomar riesgos y eso le quitó emoción al espectáculo porque Yambito lució como un boxeador sin plan, sin capacidad para improvisar, sin bravura, sin ángulos favorables para disparar, sin la distancia requerida para buscar cómo equilibrarse.

Los 12 asaltos, resultaron un largo calvario… Antes de entrar el combate a su recta final, me pareció escuchar al Yambito decir “¿Por qué tan inutilizado esta noche señor?… Este no soy yo…¿Qué pasó con mi bravura, con mi insistencia, con mi capacidad de golpear?”

De 4-0, es grave… No se puede exigirle más oportunidades a la vida…”No sé qué voy a hacer. Tengo que pensarlo… Por ahora, sólo quiero olvidar que estuve aquí esta noche”, dijo antes de colocarse en manos del médico.

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