- Presidente Hugo Chávez aún es favorito
JORGE CALMET WAGNERr
CARACAS (AFP). – Las elecciones generales del domingo 30 en Venezuela, más allá de relegitimar poderes bajo la égida de la nueva constitución bolivariana, pondrán en juego el destino mismo de la “revolución” que propugna Hugo Chávez, con el trazado de la asamblea nacional que remplazará al abolido Congreso.
Si el mandatario, como auguran los sondeos, es reelecto, y logra una mayoría determinante en los 165 escaños (97 nominales, 65 elegidos por listas y tres indígenas), mantendrá su hegemonía apabullante en la vida política venezolana.
En la nueva elección más de 11 millones de venezolanos han sido convocados para designar, en una sola vuelta, presidente para un período de seis años, los diputados de la asamblea nacional por un período de cinco años, gobernadores estatales (23), consejos legislativos regionales (219) y alcaldes (335), todos éstos por cuatro años.
Conforme a la nueva constitución bolivariana, todos los cargos son elegibles una sola vez. En los comicios de 1998 Chávez ganó la Presidencia con el 56% de los votos, obtuvo mayoría simple en el Congreso y acaparó más de un tercio de las gobernaciones para sus aliados. Ahora, sin embargo, el presidente luce aislado.
Chávez, que este 28 de julio cumplirá 46 años, sólo cuenta con el apocado Movimiento al Socialismo (MAS), tras romper con la obrerista Patria Para Todos (PPT) en una agria disputa de nominaciones por gobernaciones y alcaldías.
Pese a que supera por entre 15 y 17 puntos en la lucha presidencial a su otrora lugarteniente en la intentona golpista del 4 de febrero de 1992, Francisco Arias Cárdenas, el presidente podría quedar cercado por una asamblea nacional opositora y una mayoría de gobernadores y alcaldes también adversarios.
Chávez confía, no obstante, en repetir el rol de “portaviones electoral” de su Movimiento V República (MVR), sin duda la principal agrupación política del país, pero ajada por los resquebrajamientos sufridos en la nueva lucha por el poder real.
Arias Cárdenas, teniente coronel del ejército dado de baja como él por encabezar el alzamiento, tiene alineados consigo a los otros dos comandantes de la rebelión, Jesús Urdaneta y Yoel Acosta Chirinos, y a la mayoría de los militares que participaron en los dos alzamientos de 1992. El segundo estalló el 27 de noviembre, encabezado por generales y almirantes.
La manzana de la discordia fue el octogenario Luis Miquilena, mentor político de Chávez y el más prominente civil del régimen. Miquilena fue su primer ministro del Interior, presidente de la asamblea constituyente que redactó en 1999 la nueva carta magna, y es el actual presidente de la Comisión Legislativa Nacional (CLN).
Los negocios con el Estado del amigo de ambos, el empresario Tobías Carrero, no sólo motivaron acusaciones de corrupción contra Miquilena (desestimadas por el Tribunal Supremo de Justicia, cuyos magistrados fueron seleccionados a dedo por la Comisión Legislativa), sino que ahora mantiene enfrentamientos al interior del también intervenido Poder Judicial.
Por lo demás, el debate por la Presidencia entre Chávez y Arias contribuyó al desánimo de un electorado que da muestras de hartazgo a siete días de la realización de los sextos comicios en Venezuela desde noviembre de 1998.