Michael Johnson, un relámpago sobre la pista.

Los 200 metros más electrizantes

EDGARD TIJERINO M. [email protected] DESDE MIAMI.– No hay un evento deportivo que aprecie más para emocionarme y disfrutarlo, que las pruebas de velocidad pura… Es algo que viene de lejos, desde mi época de estudiante de secundaria cuando veía en acción a Lohr Campbell, ese impresionante sprinter costeño, a los hermanos David y René Tejada, […]

EDGARD TIJERINO M. [email protected]

DESDE MIAMI.– No hay un evento deportivo que aprecie más para emocionarme y disfrutarlo, que las pruebas de velocidad pura… Es algo que viene de lejos, desde mi época de estudiante de secundaria cuando veía en acción a Lohr Campbell, ese impresionante sprinter costeño, a los hermanos David y René Tejada, que se juntaron varias veces en aquel sensacional relevo que tuvo la Academia Militar, y los duelos entre Francisco Tercero, del Goyena, y Tomás Gutiérrez, del Primero de Febrero… Más adelante vi a Juan Argüello y Danilo Hidalgo, hasta desembocar en Humberto Newball y Byron Chamorro.

He estado en cuatro Juegos Olímpicos y siete Panamericanos… En todos los casos, he dejado a un lado cualquier cosa, por asistir a las pruebas de velocidad pura… La más reciente emoción que he tenido fue en Atlanta 96 cuando mi corazón estaba latiendo aceleradamente al ritmo de cada pisada de Donovan Bailey en los 100 y las de Michael Johnson en 200 y 400.

Para mí, eso es lo máximo, y hoy estaré desesperado esperando el electrizante duelo que el mundo espera: Maurice Greene, el Rey del hectómetro, dueño del récord mundial de los 100 metros con 9.79 sin estanozolol, frente al más grande corredor de 400 de la historia, Michael Johnson, quien también es propietario de la mejor marca del planeta y sus alrededores en 200, con 19 segundos y 32 centésimas.

Greene y Johnson, que han cultivado una agresiva rivalidad a través de fuertes polémicas, convergiendo hoy en la pista de Sacramento, el mismo sitio en el cual, en 1968, tres sprinters sacudieron al mundo del atletismo corriendo los 100 metros en menos de 10 segundos antes de los Olímpicos de México.

Jim Hines, Charlie Greene y Ray Smith, fueron los artífices de la proeza y abrieron nuevamente la gigantesca interrogante: ¿Cuál es el límite de la capacidad humana?.

Johnson, que se lesionó una pierna durante aquel duelo millonario con Bailey en 150 metros, ha regresado a sus niveles de asombroso dominio y hoy, en una de sus especialidades, enfrenta el reto de Maurice Greene, quien ha sido sorprendido tres veces en los 100 este año.

Es el momento que el jactancioso Greene ha estado esperando… Johnson, quien siempre aparenta estar imperturbable y que parece desplazarse sobre la pista controlado por una computadora, sabe que para imponerse, deberá atacar su propia marca mundial, ese registro que Greene pretende arrebatarle.

¿Cómo nos imaginamos el duelo?

Con Green saltando más rápidamente que Johnson sobre el disparo de salida y proyectándose mejor antes de salir de curva, pero Johnson respondiendo fuertemente después de 125 metros para proponer una excitante batalla durante un cierre, que obviamente, es imprevisible.

Johnson, batallando contra el desgaste de una larga y exageradamente exitosa trayectoria, enfrenta al mejor Greene imaginable, en un duelo, que podría ser un anticipo de la final Olímpica en Sidney, sitio en el cual, si la suerte me sigue dando palmadas en la espalda, podré volver a ser un testigo de excepción desde el palco de prensa.  

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