- Carlitos actualmente está inter nado en el Hospital Japón-Nicaragua de Granada, donde trata de recuperarse de una cirugía que le hicieron para extraerle unos cálculos renales o piedras. Su padre Carlos Quiroz, llegó desesperado a LA PRENSA para solicitar ayuda de manera pública, porque ya no tiene de dónde sacar dinero para seguir haciéndole frente a los gastos médicos
KARLA MARENCO L. [email protected]
Si cada conductor nicaragüense fuera más prudente y responsable al manejar, se evitarían muchas tragedias. Niños como Carlos Quiroz Espinosa (14), quien fue atropellado hace 14 meses cuando se dirigía a su escuela en Granada, no tendría ahora que estar pidiendo ayuda económica para que le realicen una operación en el extranjero que ampliará sus posibilidades de vida.
Carlitos actualmente está internado en el Hospital Japón-Nicaragua de Granada, donde trata de recuperarse de una cirugía que le hicieron para extraerle unos cálculos renales o piedras. Su padre Carlos Quiroz, llegó desesperado a LA PRENSA para solicitar ayuda de manera pública, porque ya no tiene de dónde sacar dinero para seguir haciéndole frente a los gastos médicos.
Antes de ser hospitalizado en Granada, Carlos estuvo internado en el Hospital Infantil “La Mascota” en Managua, donde el médico que atendió su caso determinó que es un candidato a padecer de insuficiencia renal, lo que hace que sus posibilidades de vida en los próximos años sean limitadas.
El doctor Heberto Vanegas, cirujano pediatra de “La Mascota”, explicó a LA PRENSA que la uretra del menor prácticamente desapareció al seccionarse producto del accidente automovilístico, por lo que se le hizo un orificio debajo del ombligo (cistostomía) para que miccione.
En el accidente, Carlitos sufrió severas lesiones en su ano, que al cicatrizarse eliminaron la posibilidad de que éste haga sus necesidades de forma normal. Por eso le hicieron otro orificio en su costado izquierdo (colostomía) para que pueda expulsar la materia fecal.
“No tenemos garantía de que si le hacemos una operación en el ano (anoplastía) pueda retener los desechos, porque los músculos están destruidos”, apuntó el galeno.
El doctor Vanegas determinó que Carlos tendrá que tener la colostomía por el resto de su vida porque no pueden repararle las paredes del ano.
“La colostomía no es el problema mayor, lo grave del caso es que Carlitos tiene destruida la uretra y una cirugía para reconstruirla no puede hacerse en Nicaragua. Tendría que verse de qué forma se busca ayuda en otro país”, sostuvo el cirujano pediátrico.
El padre de Carlitos comenzó a hacer las gestiones en el despacho de la Primera Dama, María Fernanda Flores, porque dice que no quiere que su hijo siga sufriendo.
Esta tragedia trastornó la vida de la familia. Los padres del niño tienen 14 meses de llevarlo de un hospital a otro por diferentes recaídas.
Ya no tienen de dónde sacar más dinero para hacerle frente a las necesidades del hogar y comprar los medicamentos y las bolsitas especiales que el niño necesita andar todo el tiempo en los orificios que tiene para hacer sus necesidades fisiológicas.
Don Carlos es carpintero, pero ha dejado de hacer trabajos porque junto con su esposa Marina Espinosa, tienen que turnarse en el cuido del pequeño, en el Hospital Japón-Nicaragua en Granada.
Prácticamente este hogar fue destruido moral y económicamente como consecuencia de este accidente. Si usted desea ayudar a Carlitos con dinero o haciendo contacto con algún hospital en el exterior, puede llamar a LA PRENSA al 2443370, 2496924 o al teléfono 0552-3762 en Granada.