- Funcionario del Ministerio de Agricultura impide ingreso de
importante donativo para
familias de Masaya - Las autoridades de socorro no
reportan heridos ni fallecidos
JUAN RODRÍGUEZ yLEOPOLDO AREAS [email protected]
MASAYA.— Dos nuevos sismos, uno de ellos que alcanzó una magnitud de 3.4 en la escala de Richter, alarmó nuevamente a la población de esta ciudad y causaron daños parciales a varias viviendas que no habían sufrido fisuras ni deslizamiento en sus techos.
Las autoridades del Comité de Emergencia Municipal de Masaya no reportaron heridos ni personas fallecidas por los movimientos telúricos que hasta las doce del día de ayer, sumaron más de 25 microsismos.
Asimismo, la Alcaldía de Masaya y Defensa Civil no tenían una evaluación reciente de los nuevos daños materiales en las centenares de viviendas dañadas por los sismos del 6 y 7 de julio pasado.
El primero de estos sismos y el de mayor intensidad ocurrió a las 7:45 de la mañana que tuvo una magnitud de 3.4 en la escala de Richter; un segundo sismo registrado por la Red Sísmica de Nicaragua que fue a las 10:19 de la mañana, tuvo una magnitud de 2.8. Otros de igual magnitud se sintieron a lo largo del día.
Según datos del Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (INETER), el epicentro de estos movimientos terráqueos se originó a 28 kilómetros al sureste de Managua, cerca de los municipios de Nindirí y Ticuantepe. El sismo de 3.4 tuvo una profundidad de dos kilómetros.
Alejandro Morales, sismólogo de turno del INETER, atribuyó los fenómenos naturales a los procesos vulcanotectónicos y la actividad de fallas geológicas locales de la cadena volcánica de Nicaragua.
“Aún no podemos descartar la posibilidad que los sismos desaparecerán porque después de un fuerte sismo como el ocurrido días atrás, quedan las réplicas que muchas veces dilatan meses en desaparecer”, explicó Morales.
POBLACIÓN DE MASAYA TEMEROSA
Muchas personas de la cuna del folklore de Nicaragua han optado porque las familias busquen los barrios o zonas que no han sido afectados por los temblores.
Una familia grande, por ejemplo, se une en una sola casa o patio para evitar desgracias personales. Otros han preferido quedarse en los patios vecinos en champas temporales de plásticos para estar siempre alejados de las paredes y techos.
Centenares de masayas han abandonado a la fuerza sus viviendas porque las autoridades bomberiles y el Comité de Emergencia Municipal declararon “inhabitables” sus casas, explicó doña Thelma Flores de Cortés, habitante del Barrio San Jerónimo.
Varias familias afectadas por los temblores en Masaya denunciaron a LA PRENSA que “existe desorganización en las autoridades gubernamentales que atienden a las víctimas o afectados por los recientes sismos”.
“Defensa Civil, por ejemplo, las instituciones de socorro y de ayuda humanitaria ayudan únicamente a las familias que están a la vista, obviamente, pero nadie se ha puesto a pensar cuántas son realmente las personas que sufren en esta nueva desgracia”, manifestó don Francisco Lara Pérez.
Lara dijo que en Masaya no toda la población fue censada. Ya han pasado varios días después de la emergencia y todavía no hay “control real de las familias que están en desgracia”, reiteró.
AYUDA HUMANITARIA LLEGA A MASAYA
Según Luis Huerta, jefe de la brigada de la Cruz Roja de Costa Rica, Róger Obando, jefe de la Oficina de Control del Ministerio de Ganadería y Agricultura (MAGFOR), en Peñas Blancas supuestamente ha obstaculizado los donativos que vienen por ese puesto fronterizo sur de Nicaragua. Sin embargo, la ayuda ha llegado al país.
Ayer la Cruz Roja Nicaragüense entregó a decenas de damnificados de Masaya sólo 800 cajas de huevos con 30 docenas cada una, así como 30 cajas de cloro, seis quintales de azúcar y baterías para linternas.
Huerta se quejó que Obando no permitió el ingreso de un valioso donativo en víveres que consistía en 200 quintales de arroz, 200 de frijoles, 200 de maíz, y 200 de azúcar porque la Cruz Roja costarricense no trajo un certificado y los requisitos fitosanitarios. Todo el cargamento antes señalado fue regresado a San José, Costa Rica.
(Con la colaboración de Mariela Ocón R.).