- Estados Unidos y la Comunidad Europea se han
ofrecido a dar 100 mil millones de dólares,
siempre y cuando salgan de Camp David
con un abrazo y una saludo de paz
Jesús Esquivel – Corresponsal (NTX)
Washington. – El presidente de Estados Unidos William Clinton tiene solamente dos días para tratar de conseguir acabar con los problemas y concretar un acuerdo para la paz definitiva entre Israel y los palestinos.
En Camp David, Clinton realiza la enorme tarea de convencer al primer ministro de Israel Ehud Barak y al líder palestino Yasser Arafat, de que sin un acuerdo de paz ponen en riesgo el respaldo financiero internacional que necesitan.
Pero más allá del dinero que se necesita para instrumentar la paz entre árabes y judíos, en las pláticas de paz en Camp David está en juego el prestigio de Clinton, a quien le quedan escasos seis meses de presidente y se quiere ir haciendo historia.
El próximo miércoles Clinton se va a Japón para participar en la Cumbre del Grupo de los Siete (G-7) países más industrializados del planeta, más Rusia, y quiere llegar a esa cita con el acuerdo de paz entre Israel y los palestinos.
Sin embargo, tras seis días consecutivos de conversaciones bilaterales y trilaterales en Camp David, Clinton aún está muy lejos de obtener lo que busca, porque ni Barak ni Arafat están convencidos de lo que tienen sobre la mesa para negociar.
En Camp David, la casa de descanso del presidente de Estados Unidos, aumenta el rumor de que Arafat está desesperado porque Barak no responde en forma positiva a sus propuestas y se quiere retirar de la mesa de conversaciones.
Desde el viernes pasado Clinton se ha reunido a solas con Arafat para tratar de calmarlo y convencerlo de que tiene que acceder un poco ante Israel, porque una actitud radical de las dos partes, es el peor obstáculo para la paz.