GRETCHEN ROBLETO – [email protected]
SOMOTO.— El licenciado Alí Jiménez, consultor de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), declaró que Nicaragua vive en un permanente estado de inseguridad alimenticia y que las condiciones en ese sentido no variarán mientras no se establezcan mecanismos para poder abordar los compromisos adquiridos.
Jiménez, quien participó en un encuentro sobre Seguridad Alimentaria realizado en esta ciudad, expresó que el país no tiene condiciones para movilizar gente y tener reservas de alimentos para enfrentar emergencias de suministro alimentario surgidas ante desastres naturales, sequía, y fenómenos como “El Niño” y “La Niña”.
En el encuentro realizado cuatro años después de la Cumbre Internacional, celebrada en Roma, Italia, en noviembre de 1996, con el tema Seguridad Alimentaria Mundial, miembros de países y agencias adscritas a las Naciones Unidas, organismos no gubernamentales, instituciones académicas y el sector privado, coincidieron en que las estrategias del Gobierno de Nicaragua para disminuir la pobreza extrema se enfocan en atacar sus manifestaciones y no las causas.
En la reunión, representantes de organismos nacionales e internacionales, participantes del foro nacional sobre “Seguridad Alimentaria, Movilización Social y Empoderamiento de Comunidades”, evaluaron el cumplimiento de compromisos adquiridos por el Estado nicaragüense en la Declaración de Roma y el Plan de Acción sobre Seguridad Alimentaria, que tiene como principio, mitigar el hambre.
La doctora Rosa María Renzi, consultora del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), dijo que la desnutrición es vista por el gobierno como una resultante de la pobreza y no como una causa que la agudiza, por lo que las políticas para la erradicación de la misma tendrían que implementarse atacando las causas.
“Existe una tendencia preocupante de mayor concentración de los ingresos en los sectores más ricos y no los pobres. Los informes del gobierno señalan crecimiento en la macroeconomía, sin embargo, tenemos que preguntarnos ¿quién acapara esa porción de riqueza?, cuestionó Renzi.
El uno por ciento de la población nicaragüense capta aproximadamente el 16 por ciento de los ingresos que se generan a lo largo de un año y esa es una clara manifestación de que las riquezas y recursos que provocan el crecimiento se destinan a los ricos, añadió.
Por su parte, Jiménez dijo que la inversión pública en infraestructura se destina mayoritariamente a las vías principales. “Todo lo que sea caminos secundarios que son las zonas que producen alimentos, con dificultad se llega a invertir el cinco por ciento del gasto público. El sector rural no recibe una justa retribución de su aporte a la economía nacional y eso es una condición clave para el desarrollo”, dijo el consultor internacional.
Entre los compromisos asumidos por el Estado nicaragüense figuran la aplicación de políticas para acabar con la pobreza y la desigualdad, mejorar el acceso físico y económico de todos a alimentos suficientes, nutricionalmente adecuados, sanos y su utilización efectiva, entre otros.
En el encuentro participaron representantes de la Universidad Centroamericana (UCA), Instituto de Promoción Humana (INPRHU), el organismo canadiense SUCO, la Unión Europea, Programa Mundial de Alimentos, Secretaría de Acción Social, la Sociedad por el Desarrollo Internacional (SID), fueron entre otros los organismos presentes en el encuentro.