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El Juego de Estrellas nos está esperando en la vuelta de la esquina… No importa quién gane, porque en casos como éste, con el fulgor de los astros involucrados dominando totalmente el escenario; cuando un saludo o un autógrafo de los protagonistas tiene más significado que un hit impulsador; cuando el estar ahí, en el parque, nos hace sentirnos incluidos en el box score y ser parte de la grandiosidad, el resultado no tiene la menor importancia.
Desde 1933, el show de media temporada ocupa un lugar espacial en el corazón de los aficionados, y en cierto momento, con el objetivo de multiplicar expectativas e ingresos, se decidió organizar dos por año, lo cual, quitó algo de magia… Finalmente, se regresó al proyecto original: sólo uno.
A través de una larga cabalgata de emociones, uno se pregunta: ¿Qué ha sido lo máximo en la historia de estos Clásicos?… Eso es tan difícil como intentar juzgar cuál es la mejor pintura en el Museo del Prado, o la mejor escultura en Florencia, o el mejor Hotel en Las Vegas… En consecuencia, se nos viene encima un alud de respuestas:
¿Qué dicen del jonrón de Babe Ruth en 1933? Entrando a la recta final de una carrera incomparable en espectacularidad, el Gran Bambino provocó la primera descarga eléctrica en la historia de estos Juegos de Estrellas a los 38 años, cuando ya la mayor parte de su vitalidad había sido cuidadosamente “embotellada” o reposaba en barriles de cerveza… Ruth conectando el primer jonrón, parece algo que estaba escrito diría Demóstenes. ¿No lo creen?
O prefieren la jugada de salvajismo puro forzada por Pete Rose en 1970, estrellándose contra el catcher Ray Fosse… El crujir de huesos se escuchó en todo Cincinnati y Fosse, más adelante, tuvo que dejar el béisbol para siempre… Pete, que anotó impulsado por un hit de Jim Hickman en una jugada de bola y atropellamiento, casi fragmentó el hombro del catcher en la posible jugada más escalofriante presenciada en estos duelos.
¿Y el jonrón de Tany Pérez en el inicio del inning 15 para la carrera decisiva en la victoria de la Liga Nacional por 2-1 durante el Juego correspondiente a 1967 en Anaheim, California? El slugger cubano todavía se levanta por las mañanas saltando de la cama y sintiéndose en las nubes mientras recorre las bases y Jim Hunter se hunde en el montículo.
¿Y qué decir del impacto fabricado por Ted Williams con su jonrón de tres carreras en el fondo del noveno episodio en aquella batalla de 1941?… La Liga Nacional estaba en ventaja de 5 por 3 apoyándose en jonrones de Arky Vaughn, pero Williams, quien terminó esa temporada con promedio de 406 puntos, asestó la estocada mortal contra Claude Passeau.
Los 48,363 fanáticos que pagaron para entrar al Polo Grounds de Nueva York el 10 de julio de 1934, no cambian por alguna otra emoción, la de haber visto a Carl Hubbell, ponchar en orden a cinco futuros miembros del Salón de la Fama… Babe Ruth, Lou Gehrig, Jimmy Foxx, Al Simmons y Joe Cronin, fueron paralizados en el plato por el mortífero pitcheo de Hubbell.
Los amantes del pitcheo, disfrutaron plenamente en el Astrodome de Houston el 9 de julio de 1968, con la Liga Nacional imponiéndose 1-0… La única carrera de ese juego fue contra Luis Tiant en el propio cierre del primer inning, de una forma poco elegante: un hit, un error, un wild y un roletazo para doble play… Por la Liga Nacional lanzaron, Drysdale el ganador, Marichal, Carlton, Seaver, Reed y Koosman. Entre todos, permitieron sólo tres imparables, todos aislados.
¿Cómo olvidar el jonrón de Stan Musial en 1955?… La Liga Americana tomó una rápida ventaja por jonrón de tres carreras de Mickey Mantle en el propio primer inning contra Robin Roberts durante una ofensiva que produjo 4… Una carrera más en el sexto amplió la ventaja 5-0 mientras Billy Pierce y Early Wynn, ejercían dominio. Cuando entró el zurdo Whitey Ford, el juego parecía bajo control para la Liga Americana, pero el as de los Yanquis fue atacado violentamente y el marcador se empató extendiéndose el partido a 12 entradas. En el cierre, sobre el primer lanzamiento de Frank Sullivan de Boston, Musial colocó una pelota en las graderías para decidir la batalla a favor de la Liga Nacional.
Qué final amigos fue el de 1961, en el primero de los dos Juegos de Estrellas… La Liga Americana perdía 3-1 al entrar el juego al noveno inning, pero reaccionó forzando el empate y el extra-inning… En el inicio del décimo, el equipo de la Americana tomó ventaja 4 por 3, antes que aparecieran en escena Willie Mays con un doble empujador y Roberto Clemente con un hit decisivo, para sellar una victoria de 5 por 4.
En 1984, la Liga Nacional derrotó 3-1 a la Americana en el Candlestick Park de San Francisco. Entre Fernando Valenzuela y Dwight Gooden, poncharon a seis en línea estableciendo un récord. Dave Winfield, Reggie Jackson, George Brett, Lance Parrish, Chet Lemon y Al Davis, fueron los “fusilados”.
El Juego de Estrellas de 1987 en el Coliseo de Oakland, abierto por Mike Scott y Bret Saberhagen, parecía sin final. Durante doce entradas, los diferentes pitcheres había estado dominantes sin permitir carrera. Fue entonces que Tim Raines hizo sonar la alarma con un triple empujador de Ozzie Virgil y Hubbie Brooks para el triunfo de la Liga Nacional 2-0.
Y para cerrar, ¿qué les pareció el pitcheo de Pedro Martínez el año pasado en el Fenway Park de Boston?… El “Monstruo” del momento, ponchó en orden a Larry Walker, Sammy Sosa y McGwire y después de un error que permitió el embase de Matt Williams, ponchó a Jeff Bagwell… Aquello fue una sinfonía, “macabra”.
¿Qué ha sido lo máximo en Juegos de Estrellas?… Eso es tan difícil de juzgar como el mejor punto de la batalla Rafter-Sampras ayer en Wimbledon, o la mejor canción de los Beatles o las mejores curvas entre Cindy Crawford, Valeria Maza y Claudia Schaeffer.
Ni más, ni menos.