El cuerpo de Yóser Pérez (4) envuelto con una manta de Coca-Cola. Pérez fue una de las víctimas del sismo de las 6:15. De su casa, en la comarca La Ceibita Puerto Nuevo, en Masaya, no pudieron sacar nada. LA PRENSA.LORÍO.

Estragos en Masaya y Tisma

Cuatro casas de Masaya totalmente destruidas 14 casas se derrumban en Tisma El Ejército y la Policía se disgregan para proteger los bienes de los afectados, que buscan lugares más seguros ARY NEIL [email protected] [email protected] Un niño de cuatro años y un hombre de 34, resultaron muertos y 17 personas heridas, incluyendo siete niños, producto […]

  • Cuatro casas de Masaya totalmente destruidas
  • 14 casas se derrumban en Tisma
  • El Ejército y la Policía se disgregan para proteger los bienes de los afectados, que buscan lugares más seguros

ARY NEIL [email protected] [email protected]

Un niño de cuatro años y un hombre de 34, resultaron muertos y 17 personas heridas, incluyendo siete niños, producto del sismo de 5.2 grados en la escala de Richter, que sacudió fuertemente Masaya a las 6:19 p.m. de ayer.

A diferencia del temblor del jueves a mediodía, cuyo epicentro se ubicó en el borde noroeste de la Laguna de Apoyo, este último tuvo su origen en una falla del cerro Coyotepe, frente a la ciudad de Masaya.

El hombre, de 34 años se llamaba Julián Perez y era originario de la comarca El Comején.

Yosser Pérez es el nombre de la pequeña víctima del “segundo terremoto” que afecta Masaya en dos días y que destruyó la humilde vivienda que habitaba, otros dos niños resultaron heridos en la misma casa.

El niño residía en la comunidad de La Ceibita, Puerto Nuevo, cinco kilómetros sobre el camino que lleva al municipio de Tisma. La muerte del pequeño fue confirmada por las autoridades de la Dirección General de Bomberos (DGB).

El paso hacia La Ceibita fue bloqueado al caer sobre el camino un árbol, lo que impidió el paso de ayuda hacia la comunidad.

Mientras tanto, la madre del menor, Adelaida Pérez López, de 26 años de edad, sufrió una fractura cervical, heridas en la fosa nasal derecha y herida en el labio superior. Sus otros dos hijos también resultaron lesionados y fueron identificados como Ruth Noemí, de ocho años y José Ismael, de tres, ambos de apellidos Barillas Pérez.

También en la Ceibita, José Misael Pérez de tres años, resultó quemado al caerle una porra de agua hirviendo y fue trasladado al hospital Vélez Paiz de Managua.

Ruth Noemí Pérez resultó herida al derribarse la vivienda en que se encontraba.

Por otra parte, Nery García Reyes, de 60 años, sufrió histerismo, luego que fue rescatada por los miembros de la DGB. La señora García Reyes quedó encerrada en su propio guardarropa, cuando intentaba protegerse de las tejas que se cayeron de su vivienda, ubicada en la misma comunidad.

CASAS DESTRUIDAS EN TISMA Y MASAYA

El sismo causó mayores daños en el propio municipio de Tisma, donde 14 casas quedaron totalmente destruidas y 5 semidestruidas.

Por otra parte, cuatro casas del casco urbano de Masaya quedaron totalmente destruidas, de las cuales solamente se reportan dos personas lesionadas, pero no identificadas.

LA PRENSA constató daños parciales en varias viviendas de la ciudad de Masaya y otras que, a simple vista se nota, no podrán ser habitadas porque en cualquier momento se pueden venir abajo.

La población de Masaya se mantenía anoche fuera de sus viviendas, durmiendo a la intemperie, o en vehículos y otros se refugiaron en las instalaciones de la Cruz Roja y la Dirección General de Bomberos por temor a otro sismo; también fue notoria la migración de pobladores hacia Managua utilizando vehículos propios.

Pobladores consultados por LA PRENSA se mostraron temerosos de que ocurriera otro sismo de mayor magnitud, por lo que solicitaron a las autoridades que evacuaran la ciudad.

De cualquier manera, las personas autoevacuaron sus casas y se dirigieron a lugares más seguros, no sin antes dejar bajo llave, con candados y cadenas sus viviendas y negocios con el fin de evitar el saqueo.

Tropas del Ejército y la Policía Nacional se disgregaron en toda la ciudad para proteger los bienes de los afectados y ayudar en las labores de rescate y salvamento de los lesionados.   

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