- El pequeño Elián Gaitán Ortiz, apenas de cuatro años de edad, sin saber el peligro que le rodeaba, quedó paradito inocentemente cerca de una de las puertas sin saber qué ocurría
- “Esto fue un terremoto. Yo estaba cocinando mi comidita cuando la casa se me vino encima. Toda la comida quedó regada y una pared me fregó el brazo, me duele mucho” relató la anciana Reina Dávila de 82 años
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La humilde casa de doña María de los Angeles Ortiz, vecina de la Comarca Los Cocos, del poblado de Niquinohomo, había sobrevivido al primer temblor de la 1 y media de la tarde. Unos minutos mas tarde se preparaba para darle el pecho a su pequeño bebé de algunos meses de nacido, cuando sucedió el segundo temblor que hizo que la casa cayera y matara a Elián, su hijo de cuatro años.
Ella se encontraba en el interior de su vivienda construida de piedras canteras y con techo de tejas. Junto a ella estaba el resto de sus vástagos y su esposo don Félix Gaitán.
Producto del derrumbamiento total de la vivienda por el movimiento telúrico, don Félix Pedro Gaitán quedó atrapado debajo de unas piedras rajándose la cabeza, doña María logró sacar en sus brazos a su bebé a como pudo, sus otros dos hijos de 7 y 8 años respectivamente lograron escapar de la furia de la naturaleza por instinto de supervivencia pudiéndose poner a buen resguardo.
No obstante, el pequeño Elián Gaitán Ortiz, apenas de cuatro años de edad, sin saber el peligro que le rodeaba, quedó paradito inocentemente cerca de una de las puertas sin saber qué ocurría.
Este sismo hizo que las paredes de la casa colapsaran totalmente cayéndole una piedra que le arrebató la vida instantáneamente.
Su progenitora aún con la esperanza que su vástago estuviera aún con vida, pidió al primer vehículo que pasó por el solitario lugar, que la trasladara junto al niño accidentado al Centro de Salud de Niquinohomo, pero Elián llegó sin vida.
PÁNICO EN LAGUNA DE APOYO
“Esto fue un terremoto. Yo estaba cocinando mi comidita cuando la casa se me vino encima. Toda la comida quedó regada y una pared me fregó el brazo, me duele mucho” relató la anciana Reina Dávila de 82 años, habitante del Valle de la Laguna.
En esta localidad dos niños más murieron aplastados por las paredes de sus viviendas. Se trata de la niña Kelly Areas López de 9 años, que vivía cerca de la Ermita del Valle de la Laguna y el niño Alberto Areas Latino de seis años del caserío llamado Diriomito.
“Algunos acabábamos de comer. Primero se oyó un ruido horrible como que venía una lluvia y al ratito retumbó la tierra y temblaba de arriba para abajo y también se movía como una hamaca”, dijo a LA PRENSA la señora Teresa Granados, habitante del caserío llamado Quebrada Honda, del Valle de la Laguna de Apoyo.
Minutos después del primer sismo, los pobladores del Valle de La Laguna no se atrevieron a permanecer dentro en sus casas. Desde sus patios y desde la calle, empezaron a presenciar la caída de paredes y la forma en que la tierra se agrietaba, al ocurrir varias réplicas del sismo mayor.