EDGARD RODRIGUEZ [email protected]
Vicente Padilla nos ha agotado la capacidad de asombro.
A través de una fortaleza impresionante, la compostura de un veterano y la fe de un perfecto creyente, Padilla ha saltado de un éxito a otro, mientras proyecta emoción a raudales desde la colina de Arizona, adonde parece haber llegado para quedarse.
Vicente se ha ganado el respeto de su manager, Buck Showalter, que lo utiliza sólo si los Diamondbacks tienen posibilidades de ganar el juego. De los periodistas que han reconocido su aporte y los aficionados que sienten seguridad en sus apariciones, mientras aquí nos mantenemos en permanente excitación.
Ahora, puede que en su próxima salida lo carguen a palo, pero eso no invalidará su calidad. Y esto no es cuestión de simpatía. Ahí están las cifras, que a fin de cuentas reflejan el nivel que se alcanza en un determinado ámbito de acción. Ese 1.33 en 27 entradas, con 24 ponches, no es para cualquier tira piedras.
Y ha sido tan favorable la impresión que ha provocado, que el Arizona Republic el diario de mejor cobertura de los Diamondbacks, realiza una encuesta con fanáticos sobre si es conveniente enviar a Padilla a la rotación de abridores. La mayoría pide que lo pongan a iniciar por Omar Daal y tiene sentido.
Sin embargo, yo soy partidario de que siga como relevista… ¿Por qué inventar si ha funcionado ahí?.. El mismo Vicente tiene la actitud de un tirador fuerte para breves recorridos. “No quiero iniciar”, ha dicho. Lo que pasa es que se cree que relevar es un rol inferior a un abridor y eso es incorrecto.
Los relevistas de nivel ganan plata y prestigio. Mariano Rivera es un superestrella y gana millones. Rollie Fingers ganó el Cy Young y fue Más Valioso. Así que no veo cuál es la preocupación… “Si Ryne Sandberg trabaja bien de segundo bate, porqué lo voy a mover?”, se preguntaba Don Zimmer en Chicago a finales de los ochenta.