- Cuadrillas de socorro
tienen dificultades para rescatar los cuerpos de la familia nicaragüense
BENJAMIN [email protected]
En una verdadera odisea se ha convertido el rescate de los cuerpos de seis ciudadanos nicaragüenses y dos costarricenses, que la mañana del martes fueron sepultados por el derrumbe de un cerro ubicado en la región de Arancibia de Miramar, provincia de Puntarenas, Costa Rica, informaron a LA PRENSA autoridades de Socorro de ese país.
Según la Cruz Roja de Costa Rica, las personas desaparecidas son el nicaragüense Santos Mejía, su esposa Petrona Jarquín, de 42 años, y sus hijos Ronald (26 años), Anayanci (13), Carolina (9) y Cristina (3).
También están desaparecidos los costarricenses Carlos Eduardo Marín Chávez, de 15 años, y un adulto de nombre Regino.
“Todavía no sabemos si esta familia (nicaragüense) estaba sólo de paso, quizás trabajando en labores agrícolas para alguien. Ocurrió en un lugar que fue declarado hace siete años como zona de alto riesgo”, dijo a LA PRENSA vía telefónica Edgard Granados, director de Gestión en Desastres del Centro Nacional de Emergencia (CNE), de Costa Rica.
El 30 de octubre de 1993, en Arancibia ocurrió un derrumbe. Entonces, ese era un poblado habitado por 70 personas, quienes a mediodía escaparon de morir aplastados por una avalancha proveniente de la zona oeste del cerro, provocando la desaparición de seis costarricenses.
“En 1993, los cuerpos de esas seis personas desaparecidas jamás fueron encontrados. Esta vez la magnitud del derrumbe es mayor y hace suponer que los cadáveres tampoco serán encontrados”, dijo a LA PRENSA vía telefónica Rebeca Madrigal, del área de prensa del CNE de Costa Rica.
“La cantidad de tierra que cayó sobre el caserío es tan grande que resulta prácticamente imposible hacer uso de maquinaria pesada para encontrar los cuerpos de las personas que habitaban la vivienda sepultada por el alud”, señalaron periodistas del diario La Nación de Costa Rica.
El Director del CNE de Costa Rica señaló que posterior al derrumbe ocurrido en 1993, las autoridades hicieron estudios geológicos de la zona y determinaron que era de alto riesgo, por lo que los 70 pobladores fueron reubicados a una zona segura.
“Aparentemente la familia (originaria) de Nicaragua tenía poco tiempo de estar en el lugar. Parece que habían salido pero después volvieron”, indicó Granados.
Granados informó que Arancibia es una región donde llueve muy a menudo y los estudios indican que los derrumbes tienen su origen en fallas geológicas y grietas que han venido apareciendo producto de las lluvias.
Fuentes de la oficina de prensa del CNE agregaron que “todavía hoy (ayer) continúan los deslizamientos, nos han informado que la tierra sigue cayendo por lo cual 72 personas de un poblado cercano llamado “Bajo Caliente” fueron reubicadas en albergues temporales”, aseguró.
“Estamos en una labor intensa de búsqueda de los cuerpos, pero hasta el momento sólo hemos encontrado los rastros de los techos del caserío que fue abandonado tras el derrumbe de hace siete años”, expresó Granados.
El cerro de Arancibia se ubica en una zona montañosa del Pacífico central de Costa Rica, 30 kilómetros al norte de Miramar, de la provincia de Puntarenas, a unas tres horas de viaje desde la capital costarricense.