Habitan en las ruinas de su vieja residencia

LUCIA VARGAS [email protected] JINOTEPE.– Abrazados por los tentáculos de la extrema pobreza habitan en el propio centro de esta ciudad los catorce miembros de la familia de doña Victoria Noguera Moreno, de 74 años, entre los cuales hay once menores de edad y tres mujeres. La familia habita del PALI tres cuadras al sur en […]

LUCIA VARGAS [email protected]

JINOTEPE.– Abrazados por los tentáculos de la extrema pobreza habitan en el propio centro de esta ciudad los catorce miembros de la familia de doña Victoria Noguera Moreno, de 74 años, entre los cuales hay once menores de edad y tres mujeres.

La familia habita del PALI tres cuadras al sur en el barrio San Antonio, en una casa de su propiedad que aún conserva rastros de que fue una construcción moderna con patio, garaje, sala, varias habitaciones, baños y verjas de hierro.

Hoy sólo posee las paredes desteñidas y sucias, el techo roto, las verjas destruidas, no hay muebles para sentarse, ni camas, tampoco enseres de cocina y en la sala sólo está el recuerdo de que un día hubo algún negocio porque hay estantes vacíos pegados una pared, una refrigeradora y una mantenedora sarrosas como únicos testigos del pasado de esta familia.

“Cuando vine a Jinotepe traía suficiente dinero y compré esta casa con todo y negocio a doña Zoraida Poveda de Gutiérrez”, afirmó la anciana, quien a su vez señaló que por espacio de cinco años vivieron cómodos, “pero después nos quedamos en la calle y fui vendiendo todo lo que tenía”, recordó doña Victoria.

La señora relata que ella fue maestra de la zona rural jinotegana durante quince años y hasta mencionó lugares donde laboró, entre los cuales recuerda El Tuma, Wiwilí, Tierras Calientes y Yacaliwis, asimismo comentó que ella junto a su esposo habitaban en el centro de Jinotega, pero luego se fueron a Datanlí que según sus palabras está a tres leguas de la Ciudad de las Brumas.

Sus hijas, Irene Esquivel Noguera, de 36, Luisa de 37 y Amelia de 28, tienen fisonomía fina, sus ojos azules y su piel blanca delatan la belleza de la mujer norteña. Estas le dieron a doña Victoria once nietos cuyas edades ahora oscilan entre los quince y dos años de edad.

Los niños más pequeños junto a los adultos sufren hambre y desnutrición, no asisten a la escuela y comparten el martirio de las pulgas, piojos y otras plagas que se han apoderado de la familia, los mayorcitos abandonaron su casa con rumbo desconocido.

Irene procreó cuatro hijos, de los cuales una de ellas fue apartada recientemente por su padre de nombre Freddy Sánchez. Revela que a su hija la enloquecieron con mapachin y droga. Irene ahora camina hablando sola y suele asistir a todas las misas, velas y fiestas populares junto a su mamá y resto de la familia, donde aprovechan para comer algo que les regalan.

Los vecinos de los Noguera Esquivel colaboran con algún alimento para los niños e incluso hay gente caritativa que como promesa les llevan provisión alimenticia de vez en cuando. Santiago Guevara, uno de los vecinos. dijo que gestionó con el secretario de la Presidencia, doctor Oscar Jarquín, alguna ayuda pero que hasta el momento no se logró nada.

Guevara dijo que su preocupación es ver que esta familia carece de luz eléctrica desde hace tres años por que no la pagaban, y “agua tienen por que creo fue una caridad de alguien de ENACAL”, indicó Guevara.

LA PRENSA consultó con la delegada de MIFAMILIA, Sra. Berta García, quien declaró que “este caso ya es conocido por nosotros, pero desgraciadamente no contamos con recursos para darle solución”. García, sin embargo, lamentó que hayan ciudadanos con capacidad económica y política para colaborar en el caso pero carecen de humanidad.   

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