La situación que vive el pueblo de Siuna es de terror. La gente prefiere encerrarse temprano en sus casas. Temen que desconocidos entren al pueblo y amparados en la oscuridad, realicen “pasadas de cuentas”.

Terror fantasmal en Siuna

La ingobernabilidad es el caldo de cultivo de bandas de asaltantes y criminales La ley no existe y las instituciones del Estado sólo son de membrete MARIO SÁNCHEZ P. yHEBERTO JARQUIN SIUNA, RAAN.– Lo dominante, lo que sirvió como “caldo de cultivo” para el asentamiento del grupo irregular Frente Unido Andrés Castro (FUAC) y de […]

  • La ingobernabilidad es el caldo de cultivo de bandas de asaltantes y criminales
  • La ley no existe y las instituciones del Estado sólo son de membrete

MARIO SÁNCHEZ P. yHEBERTO JARQUIN

SIUNA, RAAN.– Lo dominante, lo que sirvió como “caldo de cultivo” para el asentamiento del grupo irregular Frente Unido Andrés Castro (FUAC) y de las bandas de asaltantes y decapitadores en Siuna, es la ingobernabilidad que reina en este extenso municipio costeño.

Aquí abundan las armas de guerra en manos de civiles; son las que mandan. La ley no existe. El juez es señalado por todos como corrupto. No hay trabajo. El pueblo es fantasmal. En sus calles se denota el abandono total en que está sometido.

Siuna es uno de los tres municipios que integran el llamado “triángulo minero”, con una extensión de más de 4,000 kilómetros cuadrados poblados por sólo 54,000 habitantes. Es de montañas espesas, de caudalosos ríos, de tierras muy ricas en oro y para la agricultura. Siuna está ubicada a 340 kilómetros de Managua, al norte del país.

Con tantos recursos, la población de este municipio debería vivir en buenas condiciones y gozando de la mayoría de los servicios sociales, pero prácticamente no cuenta con ninguno, sólo migajas de cada uno. Ni siquiera el agua es apta para tomarse. Está contaminada de heces fecales y plomo.

Defensores de derechos humanos, concejales municipales liberales, sandinistas y de la Resistencia, consideran que el conflicto de las minas y especialmente de Siuna, es el resultado de la ingobernabilidad allí imperante.

Este es el factor que aprovecharon los ex militares, ex contras y ex oficiales de Gobernación para asentarse allí, resentidos con el gobierno que no les cumplió con los compromisos asumidos al momento de desmovilizarse, según Isabel Salgado Peralta, presidenta de las Comisiones de Paz de Siuna.

En el caso de las bandas de delincuentes comunes, también consideraron la ingobernabilidad y la extensión del territorio como ideal para cometer sus delitos y para refugio.

Ninguno de los grupos irregulares, asaltantes y criminales son autóctonos de Siuna o del Triángulo Minero. Todos llegaron procedentes del resto del país: de Matagalpa, Jinotega, Las Segovias, Boaco, Chontales y hasta de Managua.

La ingobernabilidad salpica al alcalde Rufino Chow Saballos, quien no ha realizado una sola obra en beneficio de la comunidad porque presuntamente se concentró a abusar de los recursos de la Municipalidad, según los miembros del Concejo, electos en 1996.

Debido a esta actuación, el alcalde Chow Saballos y el Concejo comenzaron a confrontarse desde el primer año del gobierno liberal, cuando ellos también asumieron el gobierno local.

Salgado Peralta, líder de la comunidad y posiblemente la única persona en quien los campesinos buscan protección, sostiene que la peligrosa situación de este municipio es el resultado de la actuación del edil Chow Saballos, del Juez Cristino Aguilar y hasta de la Policía.

El alcalde Chow Saballos no ha hecho ninguna obra desde que asumió el cargo, al contrario, mantiene una férrea confrontación con los concejales, incluyendo los de su misma bancada, la del Partido Liberal Constitucionalista (PLC), quienes lo señalan de hartos actos de corrupción.

El también acusa a los concejales de “sinvergüenzas”, pero a sólo nueve meses de desempeñar el cargo, el Concejo en pleno lo suspendió por seis meses.

Ahora gobierna de facto porque no cumplió la sanción, sino que se tomó la Municipalidad, destituyó al alcalde electo y nombró el que a él le resulta mejor y hasta a un nuevo Concejo donde su hijo Gregorio Chow Mercado es concejal propietario.

En entrevista con LA PRENSA, afirmó que es inocente de las acusaciones y que los concejales actuaron en contubernio con autoridades “altas” de Managua que lo hicieron víctima de una trama “como la que le hicieron a Carlos Guadamuz para sacarlo de Radio Ya”.  

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