Marvin durante el slump: “Atormentado, no dormía”

“Llegué a perder 7 libras en un mes” “Lo más doloroso, ser abucheado en casa” “Estoy guardando distancia con el periodismo” EDGAR TIJERINO Pasado, presente y futuro, coexisten anulándose, como el “El sonido y la furia” de Faulkner… Esto lo leí en el prólogo del libro de Vargas Llosa “La verdad de las mentiras”, y […]

  • “Llegué a perder 7 libras en un mes”
  • “Lo más doloroso, ser abucheado en casa”
  • “Estoy guardando distancia con el periodismo”

EDGAR TIJERINO

Pasado, presente y futuro, coexisten anulándose, como el “El sonido y la furia” de Faulkner… Esto lo leí en el prólogo del libro de Vargas Llosa “La verdad de las mentiras”, y lo recuerdo ahora, mientras converso en el Enron Field con Marvin Benard, ese pelotero de voluntad ardiente que, recurriendo a una cuota extra de agallas, apoyándose firmemente en la confianza en sí mismo, está logrando salir del hoyo hacia donde fue empujado por ese terrible slump, y ahora pretende volver a proyectarse hacia cifras revitalizantes.

El fue firmado por 11.1 millones de dólares a lo largo de los tres próximos años comenzando en el 2,001, por su pasado reciente, esa gran actuación del 99; su presente, súbitamente, se convirtió en algo frustrante y consecuentemente, su futuro se veía borroso, hasta el punto de llegar a decirse que sería involucrado en un cambio… Todo eso coexistía anulándose, como dice Faulkner.

Ahora, atravesando por una resurrección, Marvin nos muestra la fuerza de su alma.

“Fueron días terribles, durante los cuales no dormía… Todo estaba saliendo mal y me sentía atormentado… El ¿qué hacer para superar las adversidades? Me golpeaba constante e inútilmente… Fue una etapa bien rara en la cual, yo no sabía qué esperar, cómo reaccionar y estuve muy molesto cuando se publicaban algunas agresiones, como que yo no estaba poniendo el mayor interés porque ya había conseguido un buen contrato… Por otro lado, están las recomendaciones que llegan de todos lados. Que debes hacer esto o lo otro, y si le ponés atención a todo lo que te dicen, no vas a ninguna parte… Llegaba a mi casa y trataba de batallar con la incomodidad con la ayuda de mi esposa que siempre me alentó y las llamadas de mi mamá”.

–Seguramente lo que más te golpeó fueron las publicaciones… ¿No?
“Pues fíjate que no… Lo más doloroso fue ser abucheado en casa, en el Pacific Bell… ¿Cómo era posible que los mismos fanáticos que durante los últimos años fueron testigos de mi derroche de esfuerzos, de mi entrega total al juego y al equipo en busca de ofrecer un buen espectáculo, esos que me vieron lanzarme de cabeza detrás de batazos difíciles o buscando una base extra, me estuvieran abucheando?… Para mí, eso era como llegar a mi casa y que mis hijos me abuchearan. Es algo que uno no espera, que se resiste a creer, pero estaba ocurriendo en el Estadio de San Francisco, y me dolió mucho, porque como todo ser humano que busca ser alguien, acostumbrado a fajarse, tengo mi orgullo… ¿Cómo podía dormir en esa situación?… Incluso perdí el apetito. Me parecía estar bajando una libra diaria, me sentía débil y eso era grave porque la fortaleza física como complemento de la espiritual, es clave en esto… Durante casi un mes, perdí 7 libras… ¿Te imaginas eso?”.

–¿Por qué el periodismo de San Francisco es tan agresivo con vos?
“No lo sé. Yo siempre trabajo a fondo y todos lo saben. Lo que he decidido es no dar entrevistas fuera de las normales, esas que concedemos después de cada juego… De esa forma evito complicaciones”.

–Pero bueno, ya saliste a flote, estás funcionando de nuevo.
“Lo importante son las señales. Mi ánimo ha vuelto a crecer y le estoy pegando bien a la bola. Eso quiere decir que los mejores días están por venir”.

–¿Qué modificaciones hiciste?… ¿Decidiste tomar un bate más liviano, hacer algunos ajustes en el cajón de bateo?
“No, básicamente mi mecánica ha seguido siendo la misma… Quizás el problema estaba en la selección de lanzamientos, porque como es natural, uno se desespera un poco tratando de reaccionar… En lo referente al bate, tomé uno más pesado. Este año aumenté muscularmente y estoy preparado para manejar bates pesados. Si cambiaba para uno liviano, me perjudicaría. Así que uso uno de 35 onzas y me siento cómodo”.

–Por supuesto, una vez más, la confianza de Baker fue el gran soporte.
“No sé cómo agradecerle a Dusty… Claro que debe haber estado preocupado, quizás por dentro se estaba quemando, pero me apoyó y confió en que reaccionaría… Era natural su preocupación si yo no estaba funcionando porque eso le quitaba producción a los bateadores como Bonds, Kent y Snow… Un lead-off debe permanecer agitado, garantizando su presencia en las bases”.

–En determinado momento, pensé que el pitcheo enemigo había logrado manejar muy bien tus debilidades, que el scouteo sobre eso, te estaba dañando y la pregunta era ¿cuánto tiempo te tomaría hacer los ajustes necesarios?
“Cuando uno está en slump todos los pítcheres parecen tenerte tomadas las medidas… Cierto, cada uno de nosotros tiene puntos vulnerables, pero las correcciones para evitar ser domesticado, se hacen constantemente… Si uno está lo convenientemente enfocado, no se nota mucho, pero si estás luchando con un bajón de rendimiento, todo se hace más difícil”.

–¿Qué fue lo clave para enderezarte?
“No me lo vas a creer. Dejar de pensar en el slump… Eso te pone la mente clara, te permite ver bien la bola y hacer el swing… Lo conversé un día con Vladimir Guerrero, que siendo un gran bateador, para mí el mejor de la liga, también ha pasado por momentos complicados… Dejé de pensar que el agarre estaba muy alto o muy bajo, que el pie muy atrás o muy adelante, en fin, me puse en blanco y adelante, y estoy saliendo”.

–¿Qué tanto te impactó leer que podías estar envuelto en un cambio?
“No le di importancia. Yo conozco a Dusty y sé que eso no iba a pasar… Y quienes critican les respondo que a mí me dieron un buen contrato por lo que hice, no por mi futuro porque eso nadie lo sabe, y que el presente tengo que manejarlo tratando de rendir lo mejor posible”.

–Ahora que has entrado nuevamente en ritmo. ¿Qué metas te estás trazando para el resto de la temporada?.
“Sólo una, anotar 100 carreras. Si lo logro habré cumplido mi misión”.

La vida está cargada de retos y Marvin lo sabe… Es lo suficientemente valiente y prudente para no temerles, ni subestimarlos… Es la única forma de superarlos.


Así va Marvin Benard

ETM.– En su temporada de mayor notoriedad en 1999, a la altura del 27 de junio, Marvin Benard registraba un promedio de .289 en 263 turnos, es decir 28 puntos más y un excedente 25 veces al bate, referentes a los .261 en 238 antes del juego dominical… Los 62 hits no comparan con los 76 disparados hace un año.

Lleva ventaja en Carreras Anotadas, 49 ahora por 44 en el 99 y también en Empujadas con 27 por 26… En robos tiene tres menos que los 12 del año pasado, pero está adelante en jonrones, 5 por 4, en tanto se ha atrasado en dobles con 11 en lugar de los 18 conectados hasta el 27 de junio en el 99.

¿Se ponchará 100 veces?… En esta temporada del 2000 lleva 46 “kaes” por 40 en el 99, cuando terminó con un total de 97… En boletos, tiene 29, es decir dos más que los 27 del 99.

Marvin se ha embasado en 23 de sus últimos 24 juegos que ha iniciado en el line-up y es el único jugador regular de los Gigantes que no ha cometido error en la temporada.

Ha recibido 18 bases en los últimos 35 juegos y en ese trayecto batea para 310 puntos con 39 hits en 126 turnos… Marvin entró al mes de junio con 226 puntos mejorando en 35 su porcentaje.  

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