FRANCISCO JARQUIN SOTOEspecial LA PRENSA
Un Orlando Vázquez abatido, sobrio y molesto por las declaraciones del Presidente de la Federación de Pesas, Miguel Niño, fue el que ayer insistió que su problema no es ni con el alcohol, ni con las drogas, como aseguró una fuente el sábado, sino producto de la difícil situación económica que atraviesa.
“Estoy tranquilo y no ando por los caminos malos, pienso presentarme a partir de mañana a los entrenamientos”, dijo con insistencia.
¿Si tenías problemas, por qué no informaste a la federación?
“No pensé que provocaran tanto conflicto. Ahora me extraña que digan que me van a excluir y no voy a ir a Sydney, aunque de Miguel Niño no me sorprende esa posición”.
¿Qué pasa con Niño?
“Está enojado porque no fui a Guatemala, pero es que me pusieron cuatro competencias seguidas y creí que no era necesario después de la clasificación y la medalla de plata que conseguí en Cuba”.
¿Pero te ausentaste tres semanas?
“Me tomé un descanso, buscando patrocinio y no anduve en malos caminos como dicen, al contrario no tengo problemas con el alcohol, sino que busco patrocinadores para Sydney, porque para Cuba fui sólo para el Wild Card sin el mínimo respaldo”.
¿Cómo mirás tus posibilidades en los Juegos de Sydney pese a este impasse en tu preparación?
“Yo quisiera estar entre los 10 primeros del mundo, y lo puedo hacer porque hago 125 kilos en arranque y 150 en envión, pero necesito el apoyo de las empresas privadas. El comité Olímpico me está dando 2,000 córdobas mensuales, pero no es suficiente”.
Para Vázquez el problema del alcohol y las drogas ha terminado, pero siente que su mayor lucha va a ser convivir con esa mancha que no será fácil de borrar en las mentes de los seguidores del deporte de las pesas, por lo que una buena actuación en Sydney tal vez podría ser el comienzo de otro capitulo en su vida.