Los ciber juegos tienen gran aceptación entre personas de todas las edades. En Masaya este local permanece atestado de jugadores que hasta hacen fila para esperar que desocupen una máquina no importa la que sea el fin es jugar. LA PRENSA/L.ARIAS.

Tragamonedas invaden Masaya

Los primeros daños son para el bolsillo, los menores buscan a toda costa obtener monedas para jugar al máximo Se critica el alto contenido de competencia destructiva que poseen estos juegos y otros elementos deformantes de la conducta Pero también se apela a la capacidad que tiene la cibernética y sus productos en los procesos […]

  • Los primeros
    daños son para el bolsillo, los
    menores buscan a toda costa obtener monedas para
    jugar al máximo
  • Se critica el alto contenido de
    competencia
    destructiva que poseen estos
    juegos y otros
    elementos
    deformantes de la conducta
  • Pero también se apela a la
    capacidad que
    tiene la cibernética y sus productos en los procesos de cultura y
    enseñanza

LEOPOLDO [email protected]

MASAYA.– La proliferación sin control de los llamados juegos cibernéticos o “ciber-juegos”, que ocurre en esta ciudad, está ocasionando justa alarma entre la ciudadanía de la localidad, no sólo por el contenido bélico, destructivo y enajenante de los mismos, sino también porque esas máquinas tragamonedas esquilman el presupuesto del hogar al convertirse en un “vicio” compulsivo en niños y adolescentes.

En la actualidad los ciber-juegos han invadido no solamente los locales expresamente hechos para ese fin, sino las pulperías, mercados y plazas comerciales, donde los ciber jugadores se disputan las máquinas a las que han instalado programas como “Guerra de Galaxias”, “California Speed”, “Teraburst” y otros más modernos y novedosos.

DUEÑOS FELICES CON TRAGAMONEDAS

Los que andan felices son los dueños o concesionarios de estos aparatos que han visto florecer sus capitales con las tales máquinas tragamonedas, sin embargo para varios ciudadanos que consultó LA PRENSA, si bien se acepta que la ciencia cibernética tiene sus aspectos positivos que ayudan al desarrollo intelectual del niño, estas máquinas manejadas en forma descontrolada y desde aspectos puramente comerciales, están destruyendo la personalidad de los menores y cambiando sus valores morales por otros donde predomina el egoísmo, la competencia destructiva, la indiferencia y la violencia.

Este fue el criterio de varios ciudadanos, en su mayoría padres de familia, religiosos, abogados y amas de casa de la ciudad de Masaya, que fueron abordados sobre los efectos de los ciber juegos.

Sin embargo nuestros entrevistados también estiman que esta diversión del fin del milenio es definitivamente una experiencia fascinante que tiene aceptación en personas de ambos sexos y de todas las edades, pero haciendo la salvedad de que los ciber juegos aquí no son vistos como algo educativo para sus hijos sino que más bien despierta en ellos la ambición de ganar dinero fácil.

El licenciado Ricardo Jiménez señala que los juegos cibernéticos son instrumentos que inducen potencialmente a la delincuencia de las generaciones futuras.

“Despierta en los niños de alguna manera la compulsión del vicio al juego y a delinquir en casa, a hurtarle al papá, allí aprende muchas mañas con los amiguitos y pierde el tiempo que podría dedicar al estudio”, puntualizó.

Doña Cecilia García González, habitante del sector del Estadio “Helio Cuaresma”, al referirse a sus hijos señala: “uno les da para la merienda del Colegio y ellos se llevan el dinero para jugar en esas máquinas que ahora están en las pulperías o colocadas estratégicamente en las entradas y sectores aledaños a las escuelas”.

Doña Manuela Araque, residente del Reparto Silvio Reñazco, puntualiza: “Los padres debemos cuidar más a los hijos para evitar que comiencen a enfermar sus mentes con falsos héroes o que prueben su suerte en esas maquinitas tragamonedas que destruyen lentamente los bolsillos de los hogares pobres”.

ESTÁN QUITANDO EL PAN DE CADA DIA

Para don David Manzano Alvarez, padre de familia y miembro de una comunidad cristiana de base, “esas máquinas tragamonedas que les están dando como juguete a los niños, les despierta un vicio porque los induce a buscar dinero, a como dé lugar, lo cual lógicamente afecta a los padres de familia.

“Estas máquinas están quitando a los niños el pan de cada día. Ellos nos dicen que necesitan diez, cinco, dos y un córdoba para jugar en las máquinas cibernéticas… Creo que debemos cuidar y velar por su bienestar y evitarles caer en los vicios”.

Chabelo Dávila, del Barrio Monimbó, afirmó que “ese invento del hombre ha despertado en los niños una ambición por ganar dinero en las maquinitas tragamonedas”.

“Son más dañinas de lo que se cree, podrían arruinar a las familias, lo mismo que los nintendos y otros juegos de violencia”, indicó.

Por su parte el reverendo Luis Alberto Herrera Jarquín, párroco de la Iglesia San Miguel, manifestó que no pueden negar a los niños que se diviertan sanamente, que jueguen, que desarrollen sus habilidades física, psíquica y emocionales.

“Como Iglesia Católica reconocemos que la cibernética de la computación, en la que nos estamos desenvolviendo hasta cierto punto, ayuda con sus programas educativos al desarrollo intelectual del niño, pero vistos desde la perspectiva de los ciber juegos, como los que hay en Metrocentro, la influencia de ellos es negativa.

En lo general son juegos de guerra de exterminio donde el chico “bueno” mata al más fuerte, y siempre gana.

En esos planos el niño va creciendo con un sentimiento de violencia interna que tal vez no va a afectarlo en el momento, pero al pasar el tiempo comienza a florecer en el subconsciente y sale de él. Ya no jugará con las máquinas, sino que lo hará con armas de verdad para conseguir dinero”, puntualizó el religioso.

Algunos de nuestros entrevistados hicieron referencia a la televisión en el caso de la lucha libre, que mantiene como televidente a miles de niños y cuando la mamá les llama la atención le responden como luchadores porque ya lleva ese papel en su subconsciente.

NIÑOS TRABAJADORES DEJAN SUS GANANCIAS

Las máquinas tragamonedas ha contagiado a los niños que trabajan en las calles, los que en un afán de llevar más dinero a casa apuestan lo poco que ganan en la venta de refrescos, dulces etc., y al perder quedan en peor situación.

La Policía ha prohibido que los niños menores de edad lleguen a los ciber juegos instalados en la ciudad, pero no así a las máquinas de las pulperías y del mercado municipal, donde los muchachitos en vez de ir al colegio se quedan jugando.

Doña Manuela Araque y Cecilia García González, culparon al Gobierno y a la misma Policía por aceptar esos aparatos “que están despertando malos hábitos en los menores de edad”.

Los señores diputados deben preparar un anteproyecto de ley para regular o prohibir que esas máquinas tragamonedas sean colocadas en lugares que frecuentan los menores, así como que en los ciber juegos se proyecte la violencia”, dijo el señor Martín Javier Machado, vecino del barrio Camilo Ortega, segunda etapa.   

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