EDGARD RODRIGUEZ [email protected]
Puede que Vicente Padilla no llegue a ser una aproximación de Denis Martínez. Lo sabremos sólo con el tiempo. Pero su despegue ha sido más espectacular que el del paradigmático tirador que ganó 245 partidos y bordó un Perfecto en las Mayores.
En medio de una temporada en la que el madero ha impuesto su ley, lo que hace el chinandegano es realmente fantástico. Se trata de recorridos cortos, es cierto, pero el nivel de presión que rodea esos trayectos es enorme y tienden a asfixiarte.
Y justo ahí, Vicente ha crecido a niveles asombrosos, mientras acumula cifras que parecen de otra galaxia y reitera su utilidad para un equipo sólido, pero con una que otra fisura en sus taponeos. Ahí ha emergido el nica, cuando aprieta más la presión.
Su trabajo adquiere una mayor dimensión, cuando se hace una visión retrospectiva a su carrera y nos detenemos en los traspiés que sufrió el año pasado. Saltaba de un fracaso a otro, distante del lanzador potente y corajudo que habíamos visto aquí.
Sin embargo, su brillantez este año, no sólo muestra la acelerada evolución que ha conseguido, sino también, que aún en medio de los tropiezos de 1999, su autoestima se mantuvo incólume, borró el traumático despegue y creció de frente al futuro.
Denis estuvo magistral en 1976, al extremo que inició ponchando a los primeros tres bateadores que enfrentó (Mickey Stanley, Chuck Scrivener y Bill Freeham) y al final cerró ese septiembre con récord de 1-2 y 2.60 en 27.2 innings lanzados.
Padilla ha trabajo sólo 19.1 episodios y hoy o mañana pueden cargarlo a palo, porque todos los días no son de pesca, pero registrar un 0.93 en efectividad parece irreal. De todas formas, será interesante ver cómo avanza hacia el trayecto de Denis (los 27.2 innings).
En sus 27.2 entradas, Denis ponchó a 18 bateadores en 1976. Padilla ha ponchado a esos mismos 18 en los 19.1 episodios que ha lanzado. Martínez dio 8 transferencias en aquella ocasión, Vicente sólo ha regalado tres para una frecuencia superior.
Ah claro, lo espectacular de Denis vino después, cuando se convirtió en un modelo de durabilidad, mientras Vicente aún da sus primeros pasos. A nadie se le ocurre compararlos, pero este despegue de Padilla puede eclipsar el inicio de Martínez.