La pulpería

TITO [email protected] Fue emocionante escuchar el juego entre Arizona y los Padres de San Diego el lunes. Algo que se me quedó en el tintero por la prisa (estábamos pasados de la hora de cierre) es cómo cambió el ambiente en el “Bob” (Bank One Ballpark) cuando entró Vicente. Con el hecho que el salado […]

TITO [email protected]

Fue emocionante escuchar el juego entre Arizona y los Padres de San Diego el lunes. Algo que se me quedó en el tintero por la prisa (estábamos pasados de la hora de cierre) es cómo cambió el ambiente en el “Bob” (Bank One Ballpark) cuando entró Vicente.

Con el hecho que el salado de Randy Johnson iba perdiendo 2-0 la gente estaba un poco apagada. Pero ese uno-dos-tres que sacó el chinandegano cambió las cosas, especialmente por la manera cómo fue hecho. Una recta descomunal y una curva espectacular.

Cuando los Diamondbacks embasaron a los dos primeros en el cierre del octavo, se vio venir el empate. Es más, empecé a escribir la nota de la victoria de Vicente.

Con el 2-2 en la pizarra, Padilla, para delirio del público, subió al montículo en la parte alta del noveno. Los fanáticos coreaban cada lanzamiento, tenía tiempo de no vivir eso. Estaba claro que San Diego nada podía hacer. Hasta el elevado al right de Brett Boone fue casi un foul. En la parte baja del noveno, el triunfo.

En las carreras del cierre puse que el primo de Mariano Rivera, Rubén, era boricua. Si Mariano en Panamá incluso ha atendido a prospectos nicas como Gonzalo López…

Las mejores rotaciones, informa Peter Gammons en ESPN, son Boston (los abridores tienen efectividad de 3.72), Arizona (4.10), Los Angeles (4.16), Seattle (4.31) y Atlanta (4.32). Quien dude de Pedro Martínez sólo tiene que pensar que los Medias Rojas son de la Liga Americana, donde el bateador designado y parques pequeños hacen que se anota entre media y una carrera más por juego y por equipo que en la Liga Nacional. También, Lou Piniella es quizás el peor manager de pítcheres en Grandes Ligas, pero a quienes desbarata más es a los relevistas. Este año está aprovechando bien a sus abridores (Aaron Sele, John Halama, el sensacional Gil Meche, Paul Abbott, Brett Tomko y Jaime Moyer). En cuanto a la Nacional, sin duda el primer lugar de Arizona es gracias a Randy Johnson…

El próximo año, en Grandes Ligas, habrá un cuadro de juegos “imbalanceado”, es decir, donde los equipos de una liga juegan diferente número de partidos contra los otros clubes. Por supuesto, el mayor número de juegos sería contra los compañeros de división, con esto se logran dos cosas. Una, viajar menos, aprovechar rivalidades regionales (Dodgers-Gigantes, por ejemplo), juegos decisivos entre equipos que luchan un banderín o una clasificación al final de la campaña. Dos, y esto se ha vuelto muy importante, las divisiones contienen a los equipos que tienen un mismo horario, por ejemplo, Baltimore y Toronto tienen la misma hora. Eso quiere decir que la mayoría de los partidos por televisión se pasan a la hora que los aficionados de cada club pueden verlos, no como cuando los Mets juegan en Los Angeles y el juego se televisa a las diez de la noche.

Otro cambio es que las series de la temporada serán múltiples de tres, es decir, de nueve juegos (en la división), de seis (resto de la liga) o de tres (interligas). Con eso se eliminan las odiadas series de dos juegos, donde uno no ha terminado de desempacar y ya tiene que irse, y no le da tiempo al hotel de lavar la ropa.

Así como está el calendario, los Yanquis jugaron en Cleveland dos veces en mayo, y ya no vuelven…   

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