- Representan el 26 por ciento
del total de accidentes de
trabajo que suman 6,628
en el país - Responsabilidad social con
los trabajadores se reduce
a la atención médica a través
de las Empresas Previsionales
GABRIELA ROA ROMERO
El 15 de noviembre de 1999 más de 300 trabajadores de la línea de producción número uno de la empresa Chentex, sufrieron mareos, ardor en los ojos, dolor en la garganta, y dificultades para respirar. Tras estos síntomas las personas perdían el conocimiento y caían desmayadas.
El Ministerio del Trabajo deslindó responsabilidades de la empresa apoyándose en unos exámenes de sangre que fueron tomados ocho días después del accidente. Este tiempo permitió que los residuos químicos se desvanecieran.
Luego el Ministerio de Salud y representantes de la empresa declararon que la causa del accidente fue una “histeria colectiva”, ocasionada porque una persona introdujo un gas en la empresa. El tres de diciembre la Policía Nacional resolvió que la causa del accidente fue el hacinamiento en el que laboran los trabajadores.
Los accidentes laborales en las industrias maquiladoras de Zona Franca han aumentado en los últimos tres años. Esta cifra ha llegado a significar el 26 por ciento del total de accidentes de trabajo que es de 6,628.
En 1997 se dieron 927 accidentes de trabajo en las Zona Francas y en 1998 esta cantidad aumento a 1,246. El año pasado el Ministerio del Trabajo (MITRAB) registró 1,716 accidentes de trabajo.
La mayoría de estos accidentes fueron por contacto con objetos punzantes, o cortantes, choque contra objetos, o caídas de personas, así como por aprisionamiento.
Promoción de la salud: un tema en abandono
La promoción de la salud en la zona franca actualmente no lo asume ningún organismo, según un diagnóstico sobre la situación de la salud en estas empresas realizado el año pasado por la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
La responsabilidad social con los trabajadores se reduce a la atención medica a través de las Empresas Médicas Previsionales (EMP), pero ni éstas ni el Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS), ni el Ministerio de Salud (MINSA) realizan acciones para mejorar la salud de los trabajadores, señala el informe.
El estudio presenta deficiencias en las condiciones ambientales y de trabajo, así como la falta de coordinación entre los servicios de salud que se brindan a los trabajadores.
Esta falta de coordinación de las instituciones involucradas limita el impacto de las mismas en función de mejorar la salud de los trabajadores.