“Hay que cambiar armamento”

ARQUÍMEDES [email protected] El experto en asuntos militares, Roberto Cajina, valoró que “ya es hora” de cambiar el armamento del Ejército y que con la renovación de las relaciones entre Nicaragua y Estados Unidos, “es una oportunidad” para renovarlo porque “el armamento soviético es muy caro tanto en mantenimiento como en la dificultad de importar los […]

ARQUÍMEDES [email protected]

El experto en asuntos militares, Roberto Cajina, valoró que “ya es hora” de cambiar el armamento del Ejército y que con la renovación de las relaciones entre Nicaragua y Estados Unidos, “es una oportunidad” para renovarlo porque “el armamento soviético es muy caro tanto en mantenimiento como en la dificultad de importar los repuestos”.

Dijo que esto abre un abanico inmenso de posibilidades como la profesionalización académica con becas al IMET (International Militar Education and Training), al Colegio de Guerra y a la Academia de preparación para oficiales superiores y así “elevar el nivel académico” en las filas militares.

También servirá para participar en operaciones conjuntas porque “hasta ahora se han enfocado en las operaciones humanitarias y si lo hacían era en calidad de observadores”.

También se tendrá que “revisar el inventario militar occidental, los medios y las técnicas. Es más barato y rápido conseguir repuestos en Estados Unidos que desde Rusia o Ucrania”.

SIEMBRA DE CUADRA Y COSECHA DE CARRION

Explicó que el proceso de restablecimiento de las relaciones “es una cosecha de Carrión pero una siembra de Cuadra porque hubo un programa hábil pero no desesperado por ser reconocidos y construir una legitimidad interna que incluso supera las situaciones de los Ejércitos de Guatemala y Honduras donde 27 coroneles y 16 generales pasaron a retiro en un solo momento lo que no se ha dado en Nicaragua”.

Sin embargo, estimó que “paradójicamente, la modernización del Ejército se enfrenta a la incapacidad y falta de voluntad del poder civil para promover el acercamiento de los Ejércitos o incluso profesionalizar a cuadros civiles en asuntos militares”.

Valoró que la situación presentada durante el huracán Mitch, tuvo “un rédito de relaciones porque ante la población civil que vio la acción y las que sintieron el apoyo, legitimaron al Ejército ante la Iglesia, la sociedad y los partidos políticos. Esta tragedia fue un catalizador para demostrar el desarrollo del Ejército”.

Además de esto, el Ejército evolucionó desde “el poder moderador entre los bandos políticos en pugnas” a no tener relaciones políticas e incluso no verse envuelto en las reformas constitucionales de 1995. Además, la presentación del Código Penal Militar, el Código de Procesamiento Penal y otros dos anteproyectos más, le dieron “mayor respaldo social”.

Dijo que “si los anteproyectos ya estuvieran aprobados, el Ejército contaría con el sistema legal más moderno y es una deuda que tiene el poder civil con los militares”.

A juicio de Cajina, el nombramiento del general Manuel Salvatierra como Agregado Militar en Estados Unidos, que se hizo público hasta en mayo pasado, fue para “no darle el crédito a Cuadra (general retirado Joaquín Cuadra) porque ya se hablaba de sus presuntas aspiraciones políticas y no se podía darle albarda de oro a alguien que iba a salir en caballo blanco”.

Dijo que algunos problemas que aún permanecerán en un limbo entre los dos ejércitos, son las casas o propiedades de norteamericanos en poder de oficiales del Ejército y la discrecionalidad de visas a Norteamérica que se negarán por ejemplo, a los señalados de violaciones de derechos humanos.   

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