- Campesinos no tienen ni bueyes para arar, ni tierras para cultivar
MARÍA ANTONIA LÓ[email protected]
SOMOTILLO, CHINANDEGA.- Las familias campesinas de las zonas rurales del occidente del país han visto el deterioro de sus ingresos con mayor fuerza durante los últimos dos años.
En el municipio de Somotillo, al norte de Chinandega, esta crisis familiar deviene de la profunda inestabilidad de los sectores productivos pequeños y medianos.
Los que no tienen tierras, apenas logran conseguir trabajo como peones, donde solamente obtienen pagas de 20 córdobas diarios.
Florentino Herrera, productor y miembro de la junta directiva de la Unión Nacional de Agricultores y Ganaderos (UNAG), dijo que los productores de la zona podrían demandar aproximadamente unos dos millones de córdobas para poder levantar el ritmo de las cosechas.
Las alternativas para la gran mayoría de las comunidades pobres se reducen por cuanto no tienen acceso a préstamos ni de organismos no gubernamentales, ni del Gobierno, la razón: carecen de yuntas de bueyes, vacas, ni siquiera alcanzan las cinco manzanas de tierra como propiedad, con costo y tiene una choza, sino es que están posando.
Herrera añadió que hasta la misma organización se siente con las manos atadas al no estar en capacidad de atender la demanda total de sus afiliados “si les decimos vamos a darles una vaquita, no se las damos a todos y eso sucede con todos los organismos no gubernamentales, porque los financiamientos son de unos 600 córdobas, eso es como torear un panal”, increpó.
El incremento de la pobreza se enfatizó después del huracán Mitch cuando perdieron casi todas sus posibilidades productivas. La tierra, el ganado, los cultivos, las casas.
Solamente los que tienen aún algunos recursos son los que logran tener un poco de alimento, los que no están confinados a soportar el hambre cada vez que no tienen para hacer los tres tiempos de comida.