Urge inyección millonaria para Estadio

PABLO [email protected] La mayor instalación deportiva de Nicaragua, ese veterano de cinco décadas rebautizado recientemente con el nombre de Estadio Nacional “Denis Martínez”, urge de por lo menos dos millones quinientos mil córdobas para reparar múltiples averías que día a día carcomen su estructura. Aparentemente, el parque capitalino se encuentra en condiciones para funcionar con […]

PABLO [email protected]

La mayor instalación deportiva de Nicaragua, ese veterano de cinco décadas rebautizado recientemente con el nombre de Estadio Nacional “Denis Martínez”, urge de por lo menos dos millones quinientos mil córdobas para reparar múltiples averías que día a día carcomen su estructura.

Aparentemente, el parque capitalino se encuentra en condiciones para funcionar con normalidad en los próximos años. Sin embargo, sufre un silencioso deterioro que corroe sin misericordia sus entrañas, producto del poco presupuesto para refracciones y renovaciones que tanto necesita.

Entre otros problemas que afectan al Estadio, está el techo que cubre el área de palco donde el sol combinado con las lluvias provocó la aparición de óxido o sarro; el sistema eléctrico es obsoleto. Y lo que es peor, las seis torres no han recibido el mínimo mantenimiento para impedir el avance de la oxidación que deterioran las bases de estas gigantescas obras, inauguradas en 1987 con el recordado partido entre los veteranos de las selecciones de Cuba y Nicaragua que jugaron en el Mundial del 72.

“Aquí necesitamos realizar un montón de reparaciones, comenzando por el techo, las torres, el cielo raso, hasta llegar a los menos complicado como la pizarra eléctrica y los servicios higiénicos”, comentó Heliodoro Ríos, administrador de esta instalación deportiva.

“El techo está bastante destruido, y viene deteriorando las condiciones del estadio porque cuando llueve se filtra el agua, combinado con sarro que afecta el sistema eléctrico, paredes e incluso de las pinturas de los peloteros y dirigentes que adornan los pasillos del estadio en su segundo piso”, señaló Ríos.

“Requerimos de 1,360 láminas de zinc troqueladas para el cambio del techo. Y haciendo un cálculo conservador, necesitamos otro millón de córdobas para hacer este trabajo que nada tiene que ver con el presupuesto anterior dirigido nada más al mantenimiento de la instalación”, añadió.

FUNDADO EN 1948

El Estadio Nacional fue fundado en noviembre de 1948, con motivo de la X Serie Mundial de béisbol. En sus inicios fue llamado Estadio “General Somoza”.

Conforme el paso de los años experimentó algunas remodelaciones. En el 57 se inauguraron el sistema de iluminación para una serie internacional con un equipo profesional de Cuba, pero con el terremoto del 72 el parque sufrió deterioros que obligó a su cierre temporal.

Con muchos riesgos, abre sus puertas meses después, pero en 1980 vuelve a cerrar para ser sometido a reparaciones para corregir daños provocados por el terremoto de ocho años atrás. Fue hasta 1987 que reinauguran las luces cuando el Gobierno de Cuba dona esas gigantescas torres que ahora prácticamente están desfasadas y renovadas en el mundo entero por nuevos sistemas eléctricos que son sencillos y provocan menos problemas.

En el 94 nuevamente se realizaron algunas remodelaciones en vista del Campeonato Mundial de Béisbol. Sin embargo, en todo este tiempo no ha tenido una reestructuración plena, que le permita cambiar su forma de medio de siglo, por alguna un poco más moderna.

“El cielo raso no sirve, el zinc está podrido. Cae agua y daña el engranaje interno hasta botar las láminas de plywood que sirven de cielo raso, mientras que la energía eléctrica está sometida a una distribución inadecuada”, reiteró el administrador.

Actualmente, el engramado luce en malas condiciones debido a las actividades culturales y religiosas que frecuentemente se organizan.

Y aunque la grama necesita de mantenimiento de por lo menos cuatro veces al año que incluye 25 camionadas de tierra vegetal negra, además de 15 quintales de abono foliar dos veces al año, desde hace seis meses no recibe una mantenimiento que le permita estar en excelentes condiciones.

BASES DE LAS TORRES EN MAL ESTADO

En cuanto al sistema eléctrico, Ríos aseguró que el cableado subterráneo está podrido, debido a los años de trabajo intenso.

“Con tanto uso, sin el debido mantenimiento, el sistema se recalienta provocando cortocircuitos que ya han afectado en algunos partidos de noche cuando se apaga una torre. Además, los paneles y transformadores están en un estado lamentable”.

“Las bases y toda la estructura de las torres necesitan mantenimiento y reforzamiento porque están bien dañadas. Con esto no digo que un día de estos se van caer, pero necesitan atención para evitar que se deterioren más con el tiempo”, añadió Ríos.

La pizarra eléctrica también necesita algunas reparaciones, especialmente con el cambio de medio centenar de bombillos quemados, lo mismo que en los dugouts y servicios higiénicos.

“Esos dos millones y medio de córdobas que necesitamos servirían para cubrir entre un 25 y 40 por ciento de necesidades. Es apenas para darle un pequeño mantenimiento, pero ni nosotros ni el Instituto de Deportes cuenta con esa plata para hacer los trabajos que tanto urgimos”, finalizó Ríos.

Mientras tanto, el Estadio Nacional “Denis Martínez” se corroe internamente ante la indiferencia de las autoridades gubernamentales, que en vez de respaldar la construcción de nuevas o la reparación de las instalaciones, recortan anualmente el presupuesto designado al deporte.   

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