De La Hoya se fundió

EDGARD [email protected] Cuando sonó la campana llamando al último round, todos esperamos ver a De la Hoya saltar como un tigre encima de Mosley. Lo recordamos en aquel cierre contra Ike Quartey espoleado por la necesidad de conseguir puntos, igual que ahora… Pero fue Mosley quien arremetió como si estuviera buscando con desesperación, como ganar […]

EDGARD [email protected]

Cuando sonó la campana llamando al último round, todos esperamos ver a De la Hoya saltar como un tigre encima de Mosley. Lo recordamos en aquel cierre contra Ike Quartey espoleado por la necesidad de conseguir puntos, igual que ahora… Pero fue Mosley quien arremetió como si estuviera buscando con desesperación, como ganar ese último round.

En la esquina de Shane, sabían que estaban en ventaja, pero, después de ver como le sacaron peleas del bolsillo a Barrera y Holyfield recientemente, lo mejor era borrar todo tipo de dudas, razonables o no.

Así que Mosley decidió tomar el riesgo de encontrarse con un impacto violento y fue sobre el León herido para agarrarlo del cuello y ahogarle los rugidos… El movimiento constante de Mosley y su golpeo agobiante, le permitieron apoderarse enérgicamente de la iniciativa y establecer un drástico dominio.

En esta ocasión, De la Hoya fue desarmado tratando de pelear… Golpeado de esa forma psicológicamente, el final fue demasiado frustrante para el Muchacho Dorado. En cierto momento, creí que se adelantaría a levantarle el brazo a Mosley, pero prefirió guardar la distancia.

¿Cómo puede explicar un lateral llamado Marty Sammon, supuestamente con la cuota necesaria de sabiduría para juzgar con cierto grado de precisión, haber votado a favor de Oscar 115-113?…Por favor, Bob Arum no se hubiera atrevido a tanto… Hay que agradecer a Lou Filipo (116-112) y Pat Russell (115-113) que no se enredaron favoreciendo a Mosley.

Las cifras son claras. Mosley conectó 174 de 304 golpes disparados para una efectividad del 57 por ciento… De la Hoya acertó 165 de 348, un 37 por ciento… Fíjense sí en este detalle: la cantidad de golpes que manejó Oscar con mayor frecuencia, exprimió sus reservas físicas y por eso la pelea cambió del sexto en adelante… No fue propiamente un trazado estratégico de la esquina de Mosley, fue sencillamente que así ocurrió.

¿Cómo vimos cada round?… Mosley fue el ganador del primero, pero apunté a De la Hoya los asaltos 2 y 3, registrando el cuatro como empate… Concedí a De la Hoya el número 5 y me pareció difícil establecer diferencia en el sexto… Mosley ganó el 7, decidí apuntar equilibrado el 8 con ciertas reservas favorables a De la Hoya, y luego, tuve que resignarme apuntándole a Mosley los rounds 9 y 10… en el 11, ambos decrecieron un poco, como abasteciéndose de oxígeno, y fue para mí, el cuarto asalto empatado del combate… Mosley estaba un punto arriba entrando al último asalto, y la posibilidad de ver agigantarse a Oscar mostrando todo su arsenal, fue destruida implacablemente por la ofensiva impactante de Mosley.

Lo decisivo, fue la consistencia física… Mosley tenía suficientes energías para desplegar toda su velocidad en la fase final llevándose por delante a De la Hoya, incluso con desplantes como cambiar de guardia… En cambio, el ahora ex-campeón chequeó lo que le quedaba en el baúl y encontró suficiente alma, pero no los necesarios litros de sangre… Fue como si el flujo se hubiera detenido, y consecuentemente, la mente también se nubló… Ni más, ni menos.   

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