- Don José Ignacio aseguró que la pensó dos veces pero al final inclino su rey
- Doña Ana Rosa dijo: “El hombre estaba
renuente, pero al fin y al cabo tuvo que ceder”
EUCLIDES CERDA CALEROEspecial para LA [email protected]
DOLORES, CARAZO.—Que el amor no entiende de color, edad, belleza o riqueza lo demostraron una pareja de ancianos de esta localidad -él de 107 años, ella de 90-, que contrajeron matrimonio civil y religioso sin rubores ni temores al “qué dirán”.
El matrimonio de José Ignacio Hernández Mojica y Ana Rosa Hernández Sandino en esta ciudad de Dolores, ubicada a unos 40 kilómetros al sur de Managua, fue todo un acontecimiento en el vecindario.
La pareja decidió legalizar su situación tras 75 años de unión libre, en los que procrearon trece hijos, de los cuales sobreviven seis. Ellos cuentan, además, con la riqueza de 28 nietos y 30 bisnietos.
Durante la ceremonia religiosa la novia vestía como es la costumbre, un traje blanco impoluto con un pequeño velo, y él con su mejor estreno, siendo admirados por los miembros de sus respectivas familias y los numerosos amigos que llegaron a saludarlos.
El sacerdote Neguib Eslaquit Aragón, cura párroco de Dolores, Carazo, fue el religioso que casó por la vía eclesial a la feliz pareja de “quinceañeros”, quienes regresaron muy felices a su casa de habitación donde fueron recibidos con todos los honores.
Los asistentes felicitaron a la pareja que después de pensarla por muchos años y aconsejados por los hermanos católicos de esa comunidad, decidieron recibir la bendición del Señor Jesús para su respectiva unión.
El anciano, que observaba a la novia con mucha picardía, días antes estaba renuente al matrimonio, pues decía que para unirse por la iglesia católica “tenía que pensarla un poco más”, pero al final decidió ir al altar con el “amor de su vida”.
Doña Ana Rosa, que siempre esperó el si de su amado, dijo que casarse para ella había sido uno de los mayores anhelos de su vida. “Pero el hombre estaba renuente, aunque al final termino por aceptar”, dijo. Agregó que estaba agradecida al Señor Jesús y La Santísima Virgen que les había concedido tanta felicidad.
En la homilía el padre Neguib resaltó como valores el cariño, el amor, el apoyo y respeto que se deben las parejas dentro del hogar.