EDGARD RODRIGUEZ C.
Los Diamondbacks y los Cardenales volverán a enfrentarse el próximo 25 de julio. Para entonces no sabemos si Vicente Padilla aún estará en las Grandes Ligas. Así que habrá que esperar si es posible un nuevo enfrentamiento entre el lanzador pinolero y el espectacular artillero de San Luis, Mark McGwire que tanto temor le causó en 1999.
“No estoy diciendo que lo voy a dominar. Simplemente tengo la inquietud de verlo de nuevo. Me gustaría averiguar qué pasaría. El es un superestrella y yo un novato, pero sé que he cambiado mucho respecto al año pasado”, señala el tirador, que tras 10 salidas este año, lanza para un fantástico 0.59 en efectividad durante 15 innings.
Vicente está a la expectativa sobre lo que puede suceder con él. Para mañana 15 de junio, está proyectado el regreso de Todd Stottlemyre desde la lista de lesionados. Alguien tiene que salir y el nica es siempre un candidato, pese a la brillantez de sus cifras, que no obstante, deben complicar la decisión al manager Buck Showalter.
“Sé que me pueden bajar aún cuando he lanzado bien. Yo mismo estoy asustado de lo que he hecho. Tengo mucha confianza en mí y espero sostenerme hasta donde sea posible. Pero si me envían a las menores, no me queda de otra que trabajar más para volver”, señala el pinolero, que acumula 15 ponches y 3 bases en 15.1 innings.
Las diez apariciones de Vicente este año han sido estrictamente como relevista, lo que le ha llevado a concluir que es ahí donde consigue su mejor nivel de eficacia y de paso ha aprendido a apreciar ese rol, mientras se desinteresa totalmente por el de iniciar partidos, función en la que obviamente se consigue mayor notoriedad.
“No quiero ser abridor. Si me cambian a abrir partidos, lo haré porque debo ser un jugador obediente, pero que me guste, no. Sería como estar inventado. He trabajado bien y me gusta ese rol. Uno viene con todo en uno o dos innings y vas de viaje. Mi sueño es llegar a ser un cerrador”, confiesa el nica.
Ahí en Arizona no es tan fácil llegar a iniciar o cerrar juegos. La rotación está a la altura y el bullpen es impenetrable, al extremo que han retirado en fila a los últimos 25 bateadores enfrentados. Y aún cuando el “as” de los remates (Matt Mantei) está muy afectado, Byung-Hyum Kim ha salido al rescate.