EDGARD TIJERINO
¿Hay alguien verdaderamente sorprendido por la derrota de los Lakers 100-91 en el tercer juego de la final del 2000 en la NBA?
Pues no debería estarlo. Sin la flexibilidad deslumbrante de Kobe Bryant en la cancha, el mejor esfuerzo de ese “Monstruo” que es Shaquille O´Neill, se vio “amputado” la noche del domingo en Indiana.
Shaq cumplió, pese a sólo acertar 3 de 13 tiros libres regresando a una debilidad que parecía haber sido corregida en cierta medida, pero que continúa persiguiéndolo y aguijoneando su grandeza… Sin Kobe, como era obvio, los Lakers carecieron del factor capaz de provocar desequilibrio en beneficio de O´Neill, y lo que es más importante aún, lograr una producción comparable… Lo suponía Larry Bird, y naturalmente, también Phil Jackson, quien estuvo dirigiendo con un terrible malestar en el estómago por la ausencia de Bryant.
Los 33 puntos de Shaq y sus 13 rebotes, certifican una excelente actuación, si consideramos que en esta ocasión, la doble marca a que lo someten, trabajó con más firmeza y eficacia al no tener el inconveniente de ver a Kobe moviéndose aprovechando espacios y fabricando peligro… Rice naufragó y Harper se quedó corto… La polémica sobre el tercer hombre en importancia en la ofensiva de los Lakers, volvió a cobrar actualidad.
Sin Bryant gravitando por toda la cancha, sacudiendo el cesto con apariciones tan sorprendentes como espectaculares, y quitándole presión a Shaq, la profundidad ofensiva de los Lakers decreció lo suficiente, para que los Pacers, impulsados por su “as de espadas” Reggie Miller, asumieran el control desde el primer cuarto imponiéndose 23-15, y aumentaran discretamente la diferencia con ventajas de 30-27 y 26-24 en los dos siguientes períodos.
Eso facilitó a los de Indiana, resistir la embestida de 25-21 que ensayaron los Lakers en el cierre de juego, para limitarlos a 91 puntos y asestarles la primera estocada…Es inevitable entrar al terreno de las especulaciones: ¿Hubiera sido ese el desenlace con la combinación Shaq-Kobe en la cancha?
No pretendemos subestimar la elevación que alcanzó Reggie Miller, quien marcó 33 puntos como Shaq y acertó 9 de 9 libres, evitando así que los Lakers se acercaran agobiantemente en el último cuarto… Rose (21), Croshere (12) y Best (14), fueron muy buenos contribuyentes de la gestión realizada por Miller.
Por ahora, con los Pacers intentando empatar la serie mañana, el tobillo de Kobe es el equivalente al talón de Aquiles, y hacia ese punto vulnerable estará apuntando el esfuerzo de los hombres de Larry Bird, manejando con más consistencia el doble marcaje sobre Shaq y provocando fauls que lo obliguen a escalofriarse en la línea de tiros libres, a menos que Kobe, contra diagnóstico, decida tomar el riesgo y Phil Jackson le conceda el visto bueno.
Los Lakers, intentando evitar que la presión vuelva a afectarlos tan severamente como ocurrió ante Portland en la final de Conferencia, necesitan ganar uno de los dos juegos pendientes en Indiana, quedando así listos para ir al remate en el Staples Center de Los Angeles.