EDGARD RODRIGUEZ C.
Un año después de una destacada actuación y una incumplida promesa de ascenso, Oswaldo Mairena debería estar desanimado y fuera de foco… En lugar de eso, tiene más empeño y determinación, porque en este 2000 espera lanzar en Grandes Ligas.
“Aunque no sea con los Yanquis, pero tengo fe en que alguien me verá y me dará una oportunidad”, asegura con firmeza el pinolero desde su habitación en Norwich, Connecticut.
Mairena comparte una residencia de dos pisos con el prospecto venezolano Jackson Melián, el mismo que fuera firmado por la organización de Nueva York por mas de un millón de dólares hace tres años.
“Es una tremenda persona. Un buen amigo”, señala Oswaldo sobre el artillero, que es considerado una de las bases de los Yanquis del futuro. Melián tiene un enorme talento y se ha repuesto de la trágica muerte de sus padres.
Oswaldo en tanto, ha superado la incomodidad que le provocó no ser promovido a Triple A por los Yanquis y se ha dedicado a hacer estragos como “especialista” en zurdos, en medio de un bullpen, que tiene a Domingo Jean como cerrador.
“Me siento duro. No sé de dónde he agarrado fuerzas, pero en ocasiones he lanzado la recta hasta 93 millas. Mantengo un promedio de 91, pero a veces acelero. Esas rectas las mezclo con un sinker y mis curvas y he hecho daño”, dice con orgullo.
Mairena tiene un récord terrible (0-3), pero datos a través de los cuales se valora la efectividad de un relevista, certifican que ha estado bien. Lanza para 2.19 y poncha a 26 en 24.2. entradas, mientras le batean apenas para .207.
“Tengo una gran confianza en mis herramientas y sé que puedo sacar outs en las Grandes Ligas. Así que voy a estar atento a un chance, aunque sea por otro club. Mi reto es no aflojar”, revela el zurdo con entusiasmo.
Desde hace un mes aproximadamente, Oswaldo tiene a su esposa Carol y su hijita en Norwich. Y aunque no lo acepta abiertamente, tampoco niega que eso ha sido un factor de estabilidad para su actuación.
“La verdad es que sí, me ayuda que mi familia esté aquí. Me cuido más y eso me permite lucir mejor”, admite el zurdo, quien en su cuarto año en las menores, no transa por algo distinto que terminar este año 2000 en las Grandes Ligas.
No es fácil, pero él tiene fe.