Howard Ulman (AP)
BOSTON.– Pedro Martínez no se da aires de grandeza. Dice que es sólo un hombre, como cualquiera otro. “Sólo soy un ser humano. No soy nada especial”.
Eso lo dijo este jueves, luego de extender el dominio total que tiene sobre los Indios de Cleveland a 8-0.
“Salgo a la loma y trato de cumplir con mi deber”, dice el pítcher dominicano.
Los Medias Rojas de Boston no podían estar más satisfechos con el triunfo de 3-0 conseguido por Martínez. Fue la cuarta vez en sus últimas cinco salidas que el pítcher frenó la máquina de hacer carreras de los Indios.
Pero, nadie puede convencer a Martínez de que tenga un magistral brazo. “Fue un juego normal; un juego que necesitábamos ganar”.
En la segunda entrada, ponchó a tres anodadados bateadores, tirándole los tres. En sus últimas tres entradas, no permitió que la bola saliera del cuadro.
En sus ocho entradas completas, el mejor lanzador de las mayores permitió un hit, dio una base por bolas y, claro, no dejó que le anotaran. Sus diez ponches empataron el promedio que tiene esta temporada.
Lo más sorprendente fue que Martínez no tenía anoche la velocidad acostumbrada, debido a los efectos de una bronquitis y una dolencia muscular en el costado izquierdo que no le permitieron salir a lanzar el sábado pasado en Filadelfia.
“La bola desaparece cuando él tira”, dijo el dirigente Jimy Williams. “No sé qué decir de sus juegos. Todos los partidos son algo especial”.
Martínez (9-2, 0.95 de efectividad y en el tope de la Liga Americana en ponches con 114) no permitió hit hasta la quinta, cuando Russell Branyan conectó doble luego de dos outs. Sin embargo, quedó paralizado en esa almohadilla cuando Richie Sexson recibió la base. No se habían anotado carreras en seis entradas porque su compatriota Bartolo Colón (6-3) se lucía casi tanto como Martínez, cediendo sólo tres imparables.
El partido de anoche hizo recordar la última salida de Martínez, el 28 de mayo, cuando venció a los Yanquis de Nueva York por 2-0, ayudado por jonrón de Trot Nixon con uno a bordo en la novena entrada.
Uno que le demuestra respeto es el venezolano Omar Vizquel, de los Indios, que dijo que Martínez “domina al bateador con la mirada cuando los poncha”.
Martínez reitera, sin embargo, que no tiene nada especial. “Es un juego normal”.
Por su parte, Colón, según Carl Everett –que abrió la séptima con su 21er cuadrangular– “cometió un error y no podía dejárselo pasar”.
Everett señaló que “cuando se tienen dos equipos grandes, el que ataca primero… el pítcher tendrá mucho más confianza”.
Colón también permitió sencillos empujadores en la octava, por Brian Daubach y Mike Stanley. Seis de los nueve hits de Boston llegaron en la séptima y octava.
Derek Lowe entró a lanzar bajo una ruidosa protesta de los aficionados, que querían ver a Martínez cerrar el juego, y se apuntó su 13er. rescate en 15 oportunidades. Sólo permitió un hit, del dominicano Enrique Wilson.
Al margen:
Martínez sólo ha permitido nueve carreras limpias, ha dado 16 bases por bolas y le han conectado 45 hits en 11 juegos. Sus rivales promedian sólo 4,75 hits por cada nueve entradas, una cifra que es inferior a la efectividad de 18 de los otros 29 equipos en las mayores. Asimismo, sus rivales sólo han podido batear de 47-2 con corredores en posición de anotar, lo que representa un promedio de .043.