TITO RONDON
La controversia del día fue ayer las clasificaciones de los peloteros de Primera División en categorías, A, B o C.
Se han oído voces de protesta, entre ellas la de Davis Hodgson, manager del campeón Norte. Por qué, pregunta Davis, se designa como un A a Francisco Miranda, quien terminó en la banca del Chinandega el año pasado y a quien ahora el conjunto norteño quiere rescatar.
Para muchos es obvio que alguien tan crudo en el arte del juego como Chico Miranda debe ser B; para otros sería absurdo que el dos veces campeón jonronero de Nicaragua, es más, el más joven en nuestra historia, fuese otra cosa que categoría A.
Ahora toca defender a la federación nacional de beis FENIBA. La razón por la que esta clasificación es buena no se basa en la lógica en la señalización de cada pelotero, ni en la valuación subjetiva que hagamos de ellos, sino en que está fundada en criterios objetivos y no subjetivos. Es decir, en cifras, en números.
Para ponerlo de otra manera, el temible dedazo, una de las herramientas principales de ese azote de Nicaragua que es la “viveza” (me le fui arriba, je, je), nada tiene que ver. El ingeniero Bayardo Cuadra únicamente marcó unos límites, de aquí para arriba todo mundo A, de aquí para abajo todos C, y que las categorías caigan a como Dios quiera.
Tiene defectos, y yo la hubiera hecho un poquito diferente del Ingeniero Cuadra, y usted también, estimado lector, seguro que tiene su forma de hacerlo. Alex Torres tiene un método excelente. Pero lo importante es que hay un método objetivo, y si hay injusticias (que seguro las hay) al menos no son “vivianadas” de nadie.
Entre los momentos más vergonzosos de nuestro béisbol (y hay demasiados), están aquellos en los que se empezó a cambiar de categoría a los peloteros, y donde, como en el caso de Jorge Mairena del León, el “dedazo” se impuso a la aritmética, clavándole un dardo más a Nicaragua y a sus pobres.
Sí; lo que nos tiene arruinados es nuestra forma de pensar, de aceptar a los vivos en vez de borrarlos del mapa. Ese es el origen de tanta miseria en Nicaragua. En el momento en que la lógica reemplace a la viveza, a todos nos irá mejor, menos a un pequeño grupo.
Ese fue el sermón. Ahora sigamos. Con el terrible defecto de las categorías, que es este parrafito: “Los jugadores extranjeros, así como los nacionales profesionales activos… serán clasificados como categoría A”.
La liga nica es clase A fuerte, pues tanto nuestros seleccionados como los importados son doble A, elevando el nivel de la competencia.
Por lógica, entonces, todo jugador profesional en clase A fuerte o más arriba debe ser A; de clase A normal o débil o de clase Rookie deben ser B.
¿O es que no queremos que jueguen en Nicaragua peloteros como Jairo Pineda, escogido para el Juego de Estrellas de la Liga Sally, o Ernie Sinclair? ¿Queremos expulsar de su patria a William Juárez y Gonzalo López? ¿Es que no se dan cuenta de lo que hacen?