Recordando al primer Bóer profesional

Fue en 1956    Todavía suenan nombres como Guarino Castillo y Pedro Naranjo  Ese Bóer fue un desastre, pero dejó un grato recuerdo David Jiménez. TITO RONDON I de II Entregas Me imagino que en 1956 eso de hacer un equipo profesional debe haber sido algo difícil para los directivos; después de todo, nunca se […]

Fue en 1956










 

 Todavía suenan nombres como Guarino Castillo y Pedro Naranjo

 Ese Bóer fue un desastre, pero dejó un grato recuerdo

David Jiménez.

TITO RONDON


I de II Entregas

Me imagino que en 1956 eso de hacer un equipo profesional debe haber sido algo difícil para los directivos; después de todo, nunca se había hecho nada semejante antes.

Ya habíamos tenido peloteros extranjeros en el pasado, pero eran de agrupaciones que nos habían visitado de las cuales algunos jugadores se habían quedado por poco tiempo, como José Antonio Machado, Margarito “El Cojo” Gámiz o los Cueto, o para toda la vida, como el “Bachiller” Ponciano Lombillo. Pero nunca contratados para una temporada específica. Además, ¿a quiénes contratarían los otros equipos?

El presidente del Bóer era Alfonso Barreto, con Manolo Riguero de vice, Salvador Hueda de secretario, Aarón Sánchez vicesecretario, Paco León Rodríguez tesorero, José Pérez vicetesorero, y Gilberto Buitrago y Helio César Zamora vocales.

Mucho antes de empezar la liga los Indios, campeones de 1955 semiinterrumpiendo una racha del 5 Estrellas de nueve títulos en 11 años, se habían declarado reacios a pasarse al profesionalismo. Pero el Granada había firmado a Wilfredo “La Torre” Arcia, Humberto “Cachirulito” Mendoza y a Róger “La Panzona” Velázquez, y la devolución del jonronero Arcia fue uno de los factores que impulsó a los Indios a aceptar la pelota rentada.

Por lo tanto, sentían que tenían una base sólida de jugadores nicaragüenses. Ellos eran los jardineros Ernesto Chamorro y Julio “Bicicleta” Torres; los jugadores de cuadro Arcia (1B), Eduardo “Gallito” López (2B) y su hermano Artilio, probablemente el mejor tercera base defensivo en la historia de Nicaragua, Raúl Torres (3B y hermano de Julio, también era conocido como “Bicicleta”), Daniel Ortiz Urbina (hermano del después famoso umpire Jorge) y Leonardo Andino; receptor, José Angel “Tamacún” Lacayo (novato del barrio de “El Calvario”), y los lanzadores Félix Delgado (zurdo) y Félix Sotelo (que eran primos) y Andrés Flores.

La gran novedad fue que el gran José Angel “Chino” Meléndez volvió al Bóer al no importar ya su status de profesional, retando al destino tanto por sus 40 años de edad como por usar el número 13… De Costa Rica los Indios trajeron al granadino Julio “Tudor” Duarte, y también al jardinero Carlos Gayle, tico nacido en Bluefields. Cuando el 5 Estrellas botó al legendario receptor Jorge “Conejo” Hernández el Bóer, su equipo original, se apresuró a firmarlo. El veloz pítcher Gilberto Hooker probó suerte con los Senadores de Washington, quienes le ofrecieron contrato de liga menor, pero no aceptó y se vino al Bóer.

También los Indios probaron a algún joven, como el lanzador José Guerrero Marenco, de 20 años. El manager era alguien plenamente identificado con el club, Carlos Kattengel, y Gustavo “Sirria” Moraga el coach.

El gran problema probó ser hacer calzar a los importados a los huecos del equipo.

A principios de 1956 visitó Nicaragua el gran pelotero cubano Orestes Miñoso, al frente de un buen equipo, y dos de los que más impresionaron fueron firmados por el Bóer. Eran dos jugadores que en la campaña anterior habían militado en la Liga Mexicana, el pítcher David Jiménez, famoso por su gran velocidad y su no menos grande mal genio, y el camarero Pedro Ballester, veterano de la Liga Cubana y de las Ligas Negras.

Puestos a firmar cubanos, los Indios se consiguieron otros peloteros que llamarían la atención, como el short jonronero Orlando O´Farrill y el fornido cátcher José “Guarino” o “Guarina” (escoja usted uno) Castillo; el jardinero Rolando Andrade Olmos y el lanzador Pedro Naranjo. Este último resultó estar mal del brazo, pero bateó bien en las prácticas y se quedó en el equipo como outfielder.

Por fin el sábado 3 de abril de 1956 se inauguró el campeonato, la Primera Liga Profesional, y el equipo que encendió la mecha de la pelota rentada y uno de los favoritos para llevarse el banderín, el San Fernando de Masaya, visitó Managua y al Bóer.

El San Fernando alineó así: Ramiro Noguera (2B), Nicolás Bolaños (CF), Bert Bradford (LF), Manuel Antonio Díaz “Copa Castillo” (RF), Andrés “Fantasma” Cavadías (1B), Pedro “Chita” Miranda (SS), Alberto “Guaracha” Castellón (C), Rolando Caballero (3B) y Sotolongo Navarrete (P). Durante el partido Félix Chamorro bateó y jugó en el jardín derecho por Caballero, pasando “Copa” a tercera, Luis Padilla fue emergente por Chamorro, Luis Eusebio “Bragañita” Rodríguez relevó, y Rubén Darío Cabrera bateó por el segundo lanzador.

El Bóer utilizó a nueve jugadores solamente: Olmos (CF), O´Farrill (SS), Arcia (1B), Ballester (3B), Castillo (C), “Bicicleta” (RF), Artilio (LF), “Gallito” (2B) y Jiménez (P). El primer jonrón de la liga lo dio Olmos, y el primer triple, increíblemente, el pesadísimo “Guarina”, y el Bóer ganó 7-2

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