Ejército entra a Siuna

   Más de cien familias huyen por miedo a las bandas, llevando consigo a más de 250 niños que padecen hambre Tropas pasan por Río Blanco rumbo a Siuna para enfrentar a los delincuentes que aterrorizan en los tres municipios mineros El fantasma de la guerra de los 80 se apodera de la zona minera y aún […]











 

 Más de cien familias huyen por miedo a las bandas, llevando consigo a más de 250 niños que padecen hambre

 Tropas pasan por Río Blanco rumbo a Siuna para enfrentar a los delincuentes que aterrorizan en los tres municipios mineros

 El fantasma de la guerra de los 80 se apodera de la zona minera y aún en el casco urbano los campesinos tienen temor de que los lleguen a matar

Tropas del Ejército de Nicaragua al entrar a Río Blanco con rumbo a Lisawe, municipio de Siuna. El Ejército anunció acciones para terminar con las bandas armadas de Pilar Lira y José Luis Marenco.

JUAN IGNACIO ROSALES y HEBERTO JARQUIN M.


SIUNA, RAAN.– Unas cien familias de la zona conocida como el triángulo minero han emigrado de sus lugares de origen por el conflicto armado que se desarrolla en esta zona, informó María Isabel Salgado Peralta, presidenta de las Comisiones de Paz de las comunidades de Siuna.

Por otro lado, este fin de semana batallones del Ejército entraron a la zona de Siuna en lo que parece ser el inicio de un fuerte operativo militar contra las bandas de delincuentes que han impuesto el terror durante los últimos años en la Región Autónoma del Atlántico Norte (RAAN), según comprobaron periodistas de LA PRENSA.

“De estas cien familias (que huyen), 296 son adultos y 266 son niños, de los cuales 17 son huérfanos, sin incluir a los hijos de los soldados y policías que han perdido sus vidas combatiendo a las bandas armadas que operan en la RAAN”, señaló Salgado.

Los desplazados proceden de las comunidades de Copawás, La Toboba, Roskilete, Montes de Oro y El Bambú, ubicadas al norte de Siuna.

Además de la inseguridad que han creado las bandas armadas, otras razones de la migración de los campesinos son la pobreza, la falta de financiamiento para la producción agrícola y la carencia de escuelas y centros de salud, añadió.

Salgado dijo que aún en el casco urbano de Siuna, los campesinos siguen con el temor debido que ahí mismo los pueden llegar a matar.

El vicealcalde de Siuna, Héctor Luis Valdivia, dijo que “estamos en una relativa calma, pero el campesinado está comenzando a migrar a los poblados más cercanos a las carreteras”.

Afirmó que la mayoría de campesinos que están llegando a Siuna proceden de las comunidades de Copawás, Madriguera, San Pablo de Asa, El Hormiguero y Asa.

“Estamos cerca de la cosecha y los terrenos donde tradicionalmente se siembra van a quedar abandonados, la producción de maíz, arroz y frijoles bajará”, comentó Valdivia.

Enfatizó que la pobreza, la prostitución y la delincuencia se incrementarán en los poblados, porque tendrán que buscar alguna forma de sobrevivencia y desgraciadamente estas son las únicas alternativas.

LA PRENSA constató que en la comunidad de El Bambú, a sólo cinco kilómetros al norte de Siuna, han ocurrido robos en casas particulares y caminos de acceso al poblado de Siuna.

Entre los últimos sucesos destacan el saqueo de una pulpería, donde los delincuentes se llevaron todo, y el asalto a un productor al que se le llevaron 18,000 córdobas.

En la comunidad de El Bambú vivían 36 familias, ahora quedan unas 20, dijo un habitante y muchas piensan trasladarse a la ciudad de Siuna por temor de ser asaltados o asesinados.

El desmovilizado de la Resistencia Nicaragüense, Pablo López Cifuentes, manifestó que desde que se produjo el secuestro del minero canadiense Manley Guarducci, en octubre de 1999, centenares de campesinos han abandonado sus fincas por temor a las bandas armadas en la zona del Río Kukalaya y los municipios de Bonanza y Rosita.

Ciudadanos de Siuna y Rosita dijeron a LA PRENSA que la situación bélica de hoy les recuerda las vicisitudes de la guerra de la década de los ochenta, cuando el Triángulo Minero (Siuna, Bonanza y Rosita) fue escenario de muchos combates entre el Ejército y la Contra (Resistencia antisandinista).

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