Se han ido los narcos a dormir la siesta

Ya murieron más de 50 personas, terrible, pero lo peor es que hayan muerto inocentes y que lo justifiquen argumentando que, de otro modo, hubieran muerto más. Desconocen, obviamente, la dura condena que ha hecho, entre muchos, Juan Pablo II a las teorías consecuencialistas y proporcionalistas que justifican el mal con tal de que “sirva para evitar males mayores o consecuencias peores”. La verdad moral es que, una sola de estas muertes es un crimen aberrante.

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