Todo sucedió de repente. En menos de treinta minutos el fuego se “comió” toda la carne de res y de pollo que Fátima Arley vendería a medio día en el mercado municipal Ernesto Fernández, de Masaya. También acabó con los perecederos, lamenta la víctima.
Mercado de Masaya
Basura “crece” cerca de mercado de Masaya
La basura se sigue acumulando en el puente cercano al Mercado Municipal Ernesto Fernández de Masaya. El problema es que los peatones tiran los desperdicios en este punto sin importar la contaminación que genere. En tanto, las autoridades municipales no le dan el mantenimiento adecuado a este sitio.
Continúan negociaciones
El vicepresidente de Cargill, Alfredo Vélez, visitó el mercado de Masaya para conocer el problema con la venta de pollo, ya que el producto congelado está causando molestia entre los compradores por el peso final. “Queríamos conocer el punto de vista porque este (mercado) es un cliente muy importante. Estamos en un proceso normativo del descongelamiento del pollo, esperamos que la cadena de frío se mantenga”, dijo Vélez.
Mercado de Masaya sin pollo
Desde hoy las personas que acostumbran a comprar carne de pollo en el mercado municipal Ernesto Fernández de Masaya, se encontraron que este popular producto no se estaba vendiendo debido a que los comerciantes se quejaron de la mala calidad con que está entrando el producto el cual también es rechazado por los compradores.
Mercado “se come” calles
Pobladores que habitan en las tres cuadras aledañas al costado este del Mercado Municipal Ernesto Fernández de Masaya, aseguran que llevan casi un año pidiendo al alcalde sandinista Félix Trejos que desaloje a varias personas que se apostaron frente a esta calle para vender perecederos.
Muchos pendientes en mercado
El municipio de Masaya cuenta con uno de los mercados más abastecido y visitado del país, a diario se registran entre comerciantes y demandantes, cerca de cinco mil personas y mide un poco más de 13 mil quinientos metros cuadrados.
Piden una oportunidad digna de trabajo
Cuando el reloj marca las 4:00 de la mañana, Roger Gaitán se levanta y se alista para ir a su trabajo y traer el sustento a sus cinco hijos y su cónyuge.