La mayoría de los nicaragüenses quieren a sus madres pero no a las madres de sus hijos. Esta es una de las contradicciones más desconcertantes de nuestra sociología. El hombre típico de nuestro país honra a su madre en todas las estaciones de su vida. En su día la felicita, abraza y regala. En su muerte la llora a fondo y le hace canciones y poemas. Una de ellas, popular a mediados del siglo pasado y entonada con deje campesino, decía en una de sus estrofas: “Yo solo quiero a mi madre querida, y a Dios le pido le da larga vida”. El problema es ese “solo”. Ese mismo hombre, a quien se le humedecen los ojos al pensar en la viejita que le sirvió de puerto y apoyo, suele ser brutalmente indiferente con la mujer o las mujeres que él ha convertido en madres y a las que abandona con harta frecuencia. Ellas no alcanzan en su canción y duran poco en su corazón errante. Con la madre de sus hijos no hay muchas consideraciones. Ellos bien podrían decirle: “papa, vos querés mucho a tu mamá pero nada a la mía”.
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Los Pipitos festejan a sus madres
De acuerdo con datos de la Asociación de Padres de Familia con Hijos Discapacitados, Los Pipitos, de los tres mil hogares identificados donde hay niños con algún tipo de discapacidad, el 70 por ciento son atendidos por madres solteras. Por eso la organización les celebró el Día de las Madres de manera muy especial.
¿Y los hijos de las que mataron?
En el país se lleva bien la estadística de cuántas mujeres han sido asesinadas este año. Son 40 y en la mayoría de los casos se sabe bien que el criminal fue el marido o el exesposo.
Millonario fondo para madres
El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) otorgó a Nicaragua un préstamo de 20 millones de dólares para fortalecer la salud materno infantil en este país centroamericano, informó ayer el organismo multilateral.
Madres tigres y buenas notas
Si uno asiste a una ceremonia de graduación de las mejores universidades de Estados Unidos encontrará que un alto porcentaje de los estudiantes que recibe honores son orientales —chinos, coreanos, japoneses, etc.—, etnias que, aunque son minoría dentro de la población estudiantil norteamericana, son mayoría a la hora de recibir los premios.
Jóvenes madres en su día
Después del mediodía del pasado sábado 29 de mayo, Ceila Jiménez Estrada llegó al Hospital Bertha Calderón, en Managua, presentando fuertes contracciones que le indicaban que el parto se acercaba.
Cartas al Director
Este domingo 30 de mayo los nicaragüenses dentro de nuestro territorio nacional y fuera del mismo celebraremos con especial alegría el día de nuestras madres; razón por la cual difícilmente esta gran fecha podrá pasar por alto en nuestros corazones. La madre nicaragüense muy bien representa a alguien interesante no solamente para sus vástagos, sino que también para el futuro y desarrollo de nuestro país, por ser la misma aquella que toma gran participación en la formación de excelentes hombres y mujeres para bienestar de nuestra sociedad.
Flores para las madres ausentes
Aunque el Día de las Madres es motivo de alegría, festejos y obsequios, a muchos hijos que ya perdieron a su progenitora no les queda más que los recuerdos vividos y colocar flores como regalo en una tumba. Doña Miriam Díaz tiene ocho años de llegar al cementerio para ponerle flores a su mamá, limpiarle y pintarle la tumba. Cuenta que no solo el Día de las Madres la visita, sino que lo hace también en cada aniversario de su fallecimiento, para la fecha de su nacimiento, para noviembre y diciembre.
Coronan a reinas de la tercera edad
Siempre han sido las reinas, pero ahora lo demuestran con una corona en la cabeza. Doña Blanca Treminio Cano, de 94 años, y doña Yelba Cuarezma, de 74, fueron coronadas ayer como las reinas de la tercera edad, durante la celebración del Día de las Madres que realizó la Asociación de Ancianos Desprotegidos Divino Niño, en el municipio de Ciudad Sandino. Ambas abuelitas lograron imponerse sobre las otras seis concursantes de la asociación, que realizó la elección a través de una votación popular.
Adelantan regalo para 13 madres de escasos recursos
Angélica Alegría se sentía incómoda con su abdomen. A sus 35 años y luego de dar a luz a dos hijos, la piel de la barriga se le puso flácida y abultada. “Tenía el abdomen feo”, asegura Alegría, mientras reposa en una de las camillas del Hospital Bautista, luego de someterse a una abdominoplastia.