El grillo sordo y la oposición inepta

Le iban arrancando de dos en dos las patas a un grillo y se le ordenaba que saltara para probar cuán lejos podía llegar, habiéndole arrancado todas sus patas, al ordenarle que saltara el grillo no se movía por lo que finalmente concluyeron que el grillo era sordo.

Atención al suscriptor