El fascismo no es un fenómeno exclusivo de la derechona. En realidad nació ayer de la izquierdona y anida hoy muy a gusto en ella, en movimientos como Occupy Wall Street, Black Lives Matter y otros mil violentos defensores del medioambiente y minorías de toda índole, reales o imaginarias.
fascismo
Editorial: La naturaleza del fascismo
Editorial: La naturaleza del fascismo
La naturaleza del fascismo
En Venezuela, el gobierno de Nicolás Maduro y la oposición que lucha en las calles se acusan mutuamente de fascistas.
Editorial: Fascismo en bruto en Venezuela
Editorial: Fascismo en bruto en Venezuela
Editorial: Fascismo en bruto en Venezuela
Editorial: Fascismo en bruto en Venezuela
Fascismo en bruto en Venezuela
Como todas las dictaduras totalitarias, el régimen chavista de Venezuela recurre a la represión brutal y sangrienta para tratar de impedir las protestas populares, que son motivadas por los innumerables e insoportables problemas causados por el mismo Gobierno, desde el racionamiento de alimentos y falta de papel hasta la ausencia de libertad y de derechos económicos y políticos.
El “fasci-quismo” del siglo XXI
Latinoamérica (pobre en contribuciones tecnológico-científicas) es rica en “originalidades” políticas, como el ecléctico fenómeno del “fasci-quismo”, creciente en algunos de sus países marginales: Mezcla de caciquismo, elementos fascistas-corporativistas reconfigurados para la ocasión, discurso clasista marxistoide, economía de libre mercado, teñida de corrupción multisectorial, todo englobado en “un proyecto socialista”.
Fascismo versus democracia
Los elementos esenciales de los sistemas democráticos son conocidos: Estado de Derecho, división de poderes, elecciones transparentes y respeto a los derechos individuales. La democracia aunque se originó en Grecia, fue el producto de un largo proceso histórico que se plasmó en la lucha contra el absolutismo monárquico, contra “El Estado soy yo” de Luis XIV. Ante la tesis del origen divino del poder —“Todo poder viene de Dios”— que justificaba el absolutismo de las monarquías europeas, el liberalismo sostuvo que el poder emanaba del pueblo. El liberalismo —con la desacralización del poder y con la división de los poderes del Estado— es quizás la única revolución política de efectos positivos que ha tenido la humanidad, ya que las revoluciones socialistas posteriores fueron por lo general un fracaso. En los países donde el poder sigue sacralizado —como en Irán y otros países del Islam—, la democracia política enfrenta graves limitaciones. Y en los países, donde todos los poderes del Estado se centralizan en una persona, “todo estará perdido”, como dijera Montesquieu. La efectiva división de poderes y el laicismo son centrales para un Estado moderno.
Fascismo versus republicanismo
Como un niño que camina de la mano de un adulto sin saber ni preocuparse hacia dónde este lo lleva, así vamos los nicaragüenses, paso a paso, hacia el establecimiento del sistema soñado por el actual presidente inconstitucional Daniel Ortega, un hombre que con hechos y palabras ha dejado claro que no creyó, no cree y nunca va a creer en la democracia.
Camino hacia un estado fascista
A inicios de esta semana participé junto al empresario César Zamora y el exministro de Defensa, Avil Ramírez, en el programa Entrevistas del colega Plinio Suárez en el Canal 23. En un momento expresé que los nicaragüenses estamos pasivos mientras se nos está llevando, paso a paso, hacia un estado fascista.