¿Quién está seguro que teniendo el poder que tiene Daniel Ortega o tuvo Somoza en su tiempo no se vaya a convertir en una cosa parecida a ellos?
Fabián Medina
Del Canal, el cambiolín y otras estafas
El proyecto del canal no se diferencia mucho del “cambiolín”, el “loteríazo”, el “pañuelazo” u otras estafas populares. Su principio es el mismo
La soledad de Roberto Rivas
Si alguien va a creer el chiste de que Daniel Ortega está impulsado “una revolución” en Nicaragua, debería tratar a Roberto Rivas como una especie de Che Guevara. Hacerse camisetas con su cara.
En Letra Pequeña
Doña Elea Valle sigue pidiendo que le entreguen los cuerpos de sus dos hijos y su esposo asesinados por el Ejército. ¿Acaso es mucho pedir? Hasta los romanos, que eran unos crueles desgraciados, entregaron el cuerpo de Jesús a su madre para que le diera sepultura
En Letra Pequeña
No fue casualidad. No fue el desliz de un empleado menor. Fue la maldita vocación de fraude. Ganar por los métodos que sea, a como sea. Sin pudor. Sin escrúpulos. Al contrario, sacar pecho por ello.
En Letra Pequeña
O asumen su función, y dan las explicaciones que deben dar, con rigor profesional y pruebas sobre cada acusación que hacen, o se dedican a escribir novelitas de vaqueros que algún talento para ello han mostrado en sus partes y comunicados
En Letra Pequeña
A este régimen le aterra estar fuera de control de algo. Por eso acepta solo una observación electoral controlada, por eso deja marchar solo a los domados y reprime e impide a los no domesticados.
En Letra Pequeña
El Ejército esta en una disyuntiva: o se comporta como grupo mafioso o se comporta como institución que da la cara, investiga y establece responsabilidades contra sus miembros
En Letra Pequeña
No se pueden seguir archivando más muertos bajo la etiqueta de “bandas delincuenciales” porque cualquiera que se vuelva incomodo para quienes no los quieren vivos podría estar pronto en ese folder
En Letra Pequeña
Los payasos electorales dejaron de tener sentido en un sistema donde ya no se busca el voto porque no hay electores que conquistar. Los votos los asignan a gusto y antojo quienes tienen el control del aparato electoral