¿Por qué ya nada nos asombra? 

El reencantamiento del mundo no es una promesa que la tecnología o el progreso puedan darnos a precios módicos, sino que se trata de un acto de voluntad filosófica, un retorno a nosotros mismos a través de una mirada —sin cataratas— de la realidad.

La diplomacia como nuevo estilo de vida

El arte de lo posible, no es un imposible más, está sustentado en la firme y constante convicción de que es viable la renovación, con la revolución de una sana escucha y con la sintonía entre las miradas, más que con broncas mutuas, críticas infructuosas o evidencias de dominación.

Fagocitando el fuego del asombro

Vemos a diario cómo ese fuego se va extinguiendo, generando seres humanos deshumanizados, antipáticos, patéticamente vulgares y extremadamente crueles (nuestros actuales y futuros gobernantes gozan de todas esas características). Así estamos…

Cultivando mares de esperanza

Canto planetario es la voz que gime desde el corazón de la Tierra… el deseo ardiente de un mundo más humano, más consciente donde exista la hermandad, solidaridad y comunión sobre la faz de la tierra. No podemos ser humanos, sin antes ser hermanos.

Diversidad cultural

Las culturas aborígenes están más vivas que nunca y no solo en el inconsciente colectivo, sino en cada accionar cultural “revuelto” con las sangres de los negros, “cimarrones” pardos, mulatos, blancas, “café con leche” y con la eterna rebeldía del indio e india…

Las uvas del sol

Suponemos que la vida no existe más allá de los límites de nuestras pestañas, pero hay un universo mucho más profundo y complicado detrás de la barrera del continuo goce.

La propuesta que no existe

Aunque la Constitución caracteriza a Nicaragua como democracia representativa, en realidad no lo es. El concepto de democracia representativa nace por la enorme dificultad de la democracia directa de consultar al pueblo cada vez que se desea introducir o modificar una ley.

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