Jamás la violencia es justa

El rey Olaf V, que reinó en Noruega hasta 1991, solía pasear sin guardias. «Tengo cuatro millones de guardaespaldas», decía refiriéndose a la población noruega. Después del reciente atentado, Veki Vette, una mujer de 62 años, esperaba «que las cosas no cambien… No me gustaría que este país se convirtiera en un Estado policial». En Noruega, es difícil encontrar un policía armado y tiene una política penal cuya pena máxima es de 21 años.

Atención al suscriptor