Ejercicios al estilo de Rocky Balboa

Seguramente ha oído que hacer ejercicios en escaleras lo hará perder más peso, pero esto no es del todo cierto. A menos que las haga al estilo de Rocky Balboa.

Casa de dos plantas, subir y bajar

Parece una selección sencilla, pero no lo es. Las escaleras marcan una zona de transición, no solo hacia la parte superior, sino también de confluencia y armonía en el lugar desde el que se inicia.

Mejor escaleras que ascensores

La próxima semana entrarán en funcionamiento las gradas que conducen al primer piso del nuevo Complejo Judicial Central de Managua. En esta área están ubicadas las 31 salas de audiencias, para los 32 Juzgados de Managua.

Escalones con estilo

La escalera es un espacio completamente diferente al resto de la casa. Mayor altura, más luz y una “geografía” distinta. Es por todo ello una de las partes de la casa que más posibilidades ofrece a la hora de decorar. Si bien es un lugar de tránsito, su presencia tan fuerte nos debe llevar a decorarla destacando su especificidad.

Postrimerías

Cuando entró en el edificio buscó las escaleras, para subir. Encontrarlas era difícil. Preguntaba por ellas, y algunos le contestaban: “No hay”. Otros le daban la espalda. Acababa siempre por encontrarlas y por subir otro piso. La circunstancia de que muchas veces las escaleras fueran endebles, arduas y estrechas, aumentaba su fe. En un piso había una ciudad, con plazas y calles bien trazadas. Nevaba, caía la noche. Algunas casas —eran todas de tamaño reducido— estaban iluminadas vivamente. Por las ventanas veía a hombres y mujeres de dos pies de estatura. No podía quedarse entre esos enanos. Descubrió una amplia escalinata de piedra, que lo llevó a otro piso. Éste era un antecomedor, donde mozos, con chaquetas blancas y modales pésimos, limpiaban juegos de té. Sin volverse, le dijeron que había más pisos y que podía subir. Llegó a una terraza con vastos parques crepusculares, hermosos, pero un poco tristes. Una mujer, con vestido de terciopelo rojo, lo miró espantada y huyó por el enorme paisaje, meciéndose la cabellera, gimiendo. Él entendió que cuantos vivían allí estaban locos. Pudo subir otro piso. En una arquitectura propia del interior de un buque, en la que abundaban maderas y hierros pintados de blanco, halló una escalera de caracol. Subió por ella a un altillo donde estaban los peroles que daban el agua caliente a los pisos de abajo. Dijo: “Sobre el fuego está el cielo” y, seguro de su destino, se agarró de un caño para subir más. El caño se dobló; hubo un escape de vapor, que le rozó el brazo. Esto lo disuadió de seguir subiendo. Pensó: “En el cielo me quemaré”. Se preguntó a cuál de los horribles pisos inferiores debería descender. En todos él se había sentido fuera de lugar. Esto no probaba que no fuese la morada que le correspondía, porque justamente el infierno es un sitio donde uno se cree fuera de lugar.

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