Empresas privadas de telecomunicaciones en la mira

Si el Estado deja de ser regulador para convertirse en empresario, se debilitan o desaparecen los controles, la actividad empresarial se distorsiona, predomina la corrupción y las empresas se vuelven ineficaces y ruinosas. Así ocurrió en los años ochenta, durante la revolución sandinista.

El apoyo de Ortega a los empresarios

El régimen perjudica a los empresarios que juegan limpio pues la corrupción significa competencia desleal; con las tarifas de energía eléctrica y el costo de combustible, que reducen competitividad

Atención al suscriptor