Ciertos gobiernos latinoamericanos no cesan de exhibir una ambigüedad cínica cuando les toca definirse en el ámbito de la democracia. Esta semana desistieron de invitar a Honduras a la cumbre presidencial en Cancún porque el golpe de Estado era incompatible con los objetivos democráticos del encuentro, pero sin ningún escrúpulo recibieron con grandes abrazos a Cuba con sus 51 años de sangrienta dictadura y a Venezuela con los 11 de progresivo autoritarismo.
Viernes 16 de octubre de 2026