¡Mañana me la saco! esta vez va en serio, estoy segura, vas a ver que sí
Todas las semanas era la misma cantinela y la ilusión de la posibilidad, aunque remota, la mantenía haciendo miles de planes que se rompían invariablemente para renacer con nuevos ímpetus en la siguiente ocasión.Cada miércoles, papelito en mano, Lucía revisaba cuidadosamente el periódico buscando con ansia el tan anhelado premio. ¡Nada! Tampoco esta semana había tenido suerte, pero no importaba, compraría de nuevo y probaría otra vez con otro número, aunque las probabilidades fueran de 1 en un millón, no había que perder la esperanza. Estaba segura que la suerte, tan escurridiza, se apiadaría de ella y la resarciría de las desilusiones semanales haciéndola tocar el cielo con el tan deseado premio. Inasible al desaliento, volvía a la carga con renovada ilusión.