Montenegro no se detiene
A los 56 años la piel se le ha arrugado, a esa edad muchas personas prefieren estar en una hamaca, cuidando a sus nietos, viendo la puesta de sol, escuchar la brisa caer, leer un libro, ver televisión o ser visitados frecuentemente por sus hijos, sin embargo Pedro Nolasco Montenegro de San Rafael del Norte, tiene unas piernas bendecidas, una mente brillante y una vitalidad extraída del pasado.