Gina Montaner


Gina Montaner es periodista y escritora.

Bruce Springsteen le canta las cuarenta a Trump

Las vulgares mofas y las maniobras de intimidación dejan frío a este viejo roquero (pero menos que el presidente) que suelta verdades en conciertos a reventar. Bruce Springsteen es el Boss indiscutible y le canta las cuarenta a Trump las veces que haga falta.

Gina Montaner es periodista y escritora.

Putin marea la perdiz

El escenario imponente y misterioso de Estambul se quedó sin los entresijos de una reunión al más alto nivel que habría proporcionado una foto tan histórica como la reciente de Trump y Zelenski en los salones del Vaticano, con el primero ligeramente inclinado como un Papa que mueve sinuosamente los hilos de la liturgia internacional.

Gina Montaner es periodista y escritora.

León XIV, un papa con alma mestiza

Mientras millones de fieles celebran la elección de León XIV y se deshoja la margarita en cuanto a si estamos ante el continuismo del legado de Francisco o se impondrán otras fuerzas entre los muros del Vaticano, desde Washington Trump propone que a los inmigrantes que llegan al país irregularmente se les deporte a Ucrania, una nación invadida y bajo ataque ruso.

Gina Montaner es periodista y escritora.

El gran apagón

El pasado lunes 28 de abril quedará para el recuerdo como una jornada preñada de anécdotas. Unas dramáticas, por los enfermos y ancianos con necesidades especiales. Otras de frustración por las horas atrapados en atascos, en transportes públicos, en el espacio mínimo de un elevador…

Gina Montaner es periodista y escritora.

Bergoglio, diseccionado

Me quedo con algo que se ha sabido de Bergoglio a su muerte: solía llamar semanalmente a la parroquia católica de Gaza para interesarse por los niños. La noche antes de morir hizo esa última llamada. Gestos concretos, por pequeños que sean, y que la gente afectada agradece profundamente.

Gina Montaner es periodista y escritora.

Vargas Llosa, ese “eterno aguafiestas”

A diferencia de algunos de sus contemporáneos… Vargas Llosa puso en práctica esa función que para él era fundamental: la de rebelarse contra las injusticias que pueden emanar del poder. Cuando lo que estaba de moda era ser un revolucionario de izquierdas, él ya había avanzado en su identificación como “demócrata radical” y su defensa incansable de las libertades individuales.