¿A qué viene la sorpresa con Trump?
Al referirse a Trump, el estratega de la doctrina MAGA, Steve Bannon, fue diáfano en 2017: “Es el cartucho de dinamita para hacer volar el estatus quo”. A veces, la sorpresa puede ser sinónimo de hipocresía.
Al referirse a Trump, el estratega de la doctrina MAGA, Steve Bannon, fue diáfano en 2017: “Es el cartucho de dinamita para hacer volar el estatus quo”. A veces, la sorpresa puede ser sinónimo de hipocresía.
Indudablemente, es la hora de Europa antes de que dos potencias, una amiga hasta hace muy poco, la lleven a un precipicio al que ya se ha asomado en el pasado y que se debe evitar a toda costa.
Según la neurociencia, durante el sueño el cerebro reorganiza las experiencias del día y ayuda a almacenar la información como vehículo para optimizar nuestro desempeño.
Descartemos el papel de Trump como “tonto útil” en este nuevo tablero geopolítico, ya que todo apunta a que es un cómplice que de buena gana favorece, y de paso saca provecho, a un enemigo de la libertad como Putin.
La cinta de Salles refuerza la importancia, como asegura el cineasta brasileño, de no “perder la memoria colectiva”. Lo mismo puede decirse de la extensa filmografía sobre el Holocausto. Nunca es suficiente para reiterar el mensaje de “Nunca Jamás”.
El republicano ataca virulentamente al presidente ucraniano, transformando al invasor en “víctima” de la nación invadida. Antes de recibir la tajada que sacará a la hora del reparto del botín, le hace el trabajo sucio a su amigo ruso.