«Me volví influencer a los 60 años y el estrés de la fama me reventó en la cara»
«El proyecto se me reventó en la cara porque pasé de 18.000 seguidores y 100 o 200 mensajes al día, a tener 1,9 millones de seguidores. Y yo seguía trabajando como una hormiga, de 5 de la mañana a 12 de la noche